Día 8 de 9

Octavo día — El trabajo escondido

  1. Oración de todos los días

    Virgen de Montserrat, Moreneta:
    en tu montaña la piedra está partida
    y aun así se sostiene.

    Sostén lo que en mí está partido.
    Dame silencio para oír lo que tengo que hacer.
    Amén.

  2. Lectura del día

    1 Corintios 12,21-26

    21 Ni puede decir el ojo a la mano: No he menester tu ayuda; ni la cabeza a los pies: no me sois necesarios. 22 Antes bien, aquellos miembros que parecen los más débiles del cuerpo, son los más necesarios, 23 y a los miembros del cuerpo que juzgamos más viles, a éstos ceñimos de mayor adorno; y cubrimos con más cuidado y honestidad aquellos que son menos honestos. 24 Al contrario, nuestras partes o miembros honestos, como la cara, manos, ojos, etc., no han de menester nada de eso; pero Dios ha puesto tal orden en todo el cuerpo, que se honra más lo que de suyo es menos digno de honor, 25 a fin de que no haya cisma o división en el cuerpo, antes tengan los miembros la misma solicitud los unos respecto de los otros. 26 Por donde si un miembro padece, todos los miembros se compadecen; y si un miembro es honrado, todos los miembros se gozan con él.
  3. Meditación del día 8

    Detrás de un santuario hay cocineros, limpiadoras, hermanos que nadie ve.

    Pablo compara la comunidad con un cuerpo y dice algo que va contra la intuición: los miembros que parecen más débiles son los más necesarios, y a los que parecen menos dignos se les trata con más cuidado. Si uno sufre, sufren todos. No hay ojo que pueda decirle a la mano que no la necesita.

    Un santuario como Montserrat funciona porque hay gente a la que nadie mira: cocineros, limpiadoras, mantenimiento, monjes que barren, voluntarios que atienden la tienda, conductores del cremallera. En tu vida pasa igual. El hospital funciona por los celadores; la empresa, por quien abre a las seis; tu casa, quizá por alguien que lava ropa sin que se lo agradezcan. Ese trabajo invisible suele estar mal pagado y además desvalorizado, y muchas veces lo hacen mujeres o inmigrantes. Hoy da las gracias, con nombre propio, a alguien cuyo trabajo te sostiene. Y si tú eres el invisible, que sepas que en el cuerpo de Cristo no lo eres.

  4. Petición

    Bendice el trabajo que nadie ve,
    que es el que sostiene todo lo demás.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen de Montserrat,
    Madre de la montaña:
    ruega por nosotros, por nuestras familias
    y por los que suben a ti buscando una respuesta.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.