Día 5 de 9

Quinto día — Por los que suben a decidir

  1. Oración de todos los días

    Virgen de Montserrat, Moreneta:
    en tu montaña la piedra está partida
    y aun así se sostiene.

    Sostén lo que en mí está partido.
    Dame silencio para oír lo que tengo que hacer.
    Amén.

  2. Lectura del día

    1 Reyes 19,9-13

    9 Llegado allá hizo asiento en una cueva, y dirigiéndole el Señor la palabra, le dijo: ¿Qué haces ahí, Elias? 10 A lo que respondió él: Me abraso de celo por Ti, ¡oh Señor Dios de los ejércitos!; porque los hijos de Israel han abandonado tu alianza, han destruido tus altares, han pasado a cuchillo tus profetas; he quedado yo solo, y me buscan para quitarme la vida. 11 Díjole el Señor: Sal fuera, y ponte sobre el monte en presencia del Señor; y he aquí que pasará el Señor, y delante de Él correrá un viento fuerte e impetuoso, capaz de trastornar los montes y quebrantar las peñas; no está el Señor en el viento. Después del viento vendrá un temblor de tierra; tampoco está el Señor en el terremoto. 12 Tras el terremoto, un fuego; no está el Señor en el fuego. Y tras el fuego, el soplo de un aura apacible y suave. 13 Habiendo oído esto Elias, cubrió su rostro con el manto, y, saliendo fuera, paróse a la puerta de la cueva, y de repente oye una voz que le dice: ¿Qué haces aquí, Elias?
  3. Meditación del día 5

    Mucha gente sube allí cuando tiene que resolver algo grande. Subir ya ordena la cabeza.

    Elías huye agotado y con ganas de morirse. Llega a una cueva en el monte y Dios le pregunta qué hace allí. Pasa un viento que rompe las rocas, un terremoto, un fuego, y el Señor no está en ninguno. Después llega el susurro de una brisa suave, y entonces Elías se cubre la cara y sale. La respuesta no vino en el ruido, sino cuando se hizo silencio.

    Mucha gente sube a Montserrat cuando tiene que decidir algo grande: un cambio de trabajo, un matrimonio, dejar una ciudad. Subir ya ayuda, porque te saca del sitio donde la cabeza da vueltas. Pero el silencio no es una técnica mágica que te dará la respuesta exacta. A veces solo te devuelve la pregunta más limpia. Antes de decidir, quítale volumen a todo: a las opiniones de los demás, a las redes, a tu propio miedo. Y luego escucha lo que queda. Si no puedes ir a una montaña, una iglesia vacía o un paseo largo sin auriculares pueden servir.

  4. Petición

    En la decisión que tengo delante,
    dame silencio primero y claridad después.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen de Montserrat,
    Madre de la montaña:
    ruega por nosotros, por nuestras familias
    y por los que suben a ti buscando una respuesta.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.