Día 7 de 9

Séptimo día — El manto celeste

  1. Oración de todos los días

    Virgen de Luján,
    que quisiste quedarte donde nadie te esperaba:
    quédate en esta casa.

    Tú que paraste la carreta,
    detén lo que en mi vida va mal encaminado,
    y llévame por donde tú sabes.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hechos de los Apóstoles 2,5-11

    5 Había a la sazón en Jerusalén judíos piadosos y temerosos de Dios, de todas las naciones del mundo. 6 Divulgado, pues, este suceso, acudió una gran multitud de ellos, y quedaron atónitos al ver que cada uno oía hablar a los apóstoles en su propia lengua. 7 Así, pasmados todos, y maravillados, se decían unos a otros: ¿Por ventura, éstos que hablan, no son todos galileos?, 8 ¿pues cómo es que los oímos cada uno de nosotros hablar nuestra lengua nativa? 9 Partos, medos y elamitas, los moradores de Mesopotamia, de Judea, y de Capadocia, del Ponto, y del Asia, 10 los de Frigia, de Panfilia, y del Egipto, los de la Libia, confinante con Cirene, y los que han venido de Roma, 11 tanto judíos, como prosélitos, los cretenses y los árabes: los oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios.
  3. Meditación del día 7

    Se la viste de celeste y blanco, los colores del país. Una madre se deja vestir con lo que le traen sus hijos.

    En Pentecostés la gente de pueblos muy distintos escucha a los apóstoles, y cada uno los oye en su propia lengua. El Espíritu no obliga a todos a hablar el idioma de Jerusalén. Hace lo contrario: entra en cada lengua tal como es. La fe cristiana nació así, aceptando las caras de cada tierra, y por eso hay vírgenes morenas, vírgenes con manto de colores patrios y santuarios donde se reza con mate en la mano.

    El manto celeste y blanco de Luján es eso: un pueblo que viste a su madre con lo que tiene. No hay que avergonzarse de la fe aprendida en casa, aunque a veces parezca poco sofisticada. Pero tampoco hay que confundir la fe con la bandera. Cuando la religión se usa para separar a los de aquí de los de allá, o para que un gobierno de turno se ponga la medalla, la Virgen queda secuestrada. La petición de hoy pide una fe con cara de tu tierra; que esa cara sea acogedora con el que llega.

  4. Petición

    Que mi fe tenga la cara de mi tierra
    y no me avergüence de rezar como me enseñaron en casa.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen de Luján, patrona de la Argentina:
    ruega por nuestro pueblo y por nuestras familias.
    Que no nos falte pan, trabajo ni esperanza.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.