Día 2 de 9
Segundo día — Manuel, el esclavo que la cuidó
Oración de todos los días
Virgen de Luján,
que quisiste quedarte donde nadie te esperaba:
quédate en esta casa.Tú que paraste la carreta,
detén lo que en mi vida va mal encaminado,
y llévame por donde tú sabes.
Amén.Lectura del día
10 te ruego, pues, por mi hijo Onésimo, a quien he engendrado o dado la vida de la gracia entre las cadenas, 11 Onésimo, que en algún tiempo fue para ti inútil, y al presente, tanto para ti como para mí, es provechoso, 12 el cual te vuelvo a enviar. Tú de tu parte recíbele como a mis entrañas o como si fuera hijo mío; 13 yo había pensado retenerle conmigo, para que me sirviese por ti, durante la prisión en que estoy por el Evangelio; 14 pero nada he querido hacer sin tu consentimiento, para que tu beneficio no fuese como forzado, sino voluntario. 15 Que quizá él te ha dejado por algún tiempo, a fin de que le recobrases para siempre, 16 no ya como mero siervo, sino como quien de siervo ha venido a ser por el bautismo un hermano muy amado, de mí en particular, ¿pero cuánto más de ti, pues te pertenece según el mundo, y según el Señor? 17 Ahora bien, si me tienes por compañero tuyo, acógele como a mí mismo,
Meditación del día 2
La tradición conserva el nombre del negro esclavo que quedó a su cuidado durante años. La devoción empezó con él.
Pablo escribe a un cristiano rico para devolverle a Onésimo, un esclavo que se le había escapado, y le pide algo que en aquel tiempo era escandaloso: que lo reciba no como esclavo, sino como hermano querido. La carta no derriba la esclavitud, y hay que decirlo; los cristianos tardaron siglos en entender lo que ya estaba escrito en ella. Pero la semilla está ahí: en la comunidad no se mide a nadie por su condición.
En Luján, la tradición recuerda que el primer cuidador de la imagen fue un esclavo negro, Manuel. La devoción de todo un país empezó en manos de alguien a quien la sociedad colonial no consideraba ni dueño de sí mismo. No es un adorno piadoso: es una corrección. Piensa en quiénes sostienen hoy tu vida sin que sepas sus nombres: la que limpia la oficina, el repartidor, el peón de la cosecha, la empleada doméstica sin aportes. Rezar a la Virgen de Luján y pagar en negro a quien trabaja en tu casa no encaja.
Petición
Que los últimos sean los primeros en tu casa,
y que yo no mida a nadie por su trabajo.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Virgen de Luján, patrona de la Argentina:
ruega por nuestro pueblo y por nuestras familias.
Que no nos falte pan, trabajo ni esperanza.
Amén.
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.