Día 9 de 9

Noveno día — Víspera de su fiesta

  1. Oración de todos los días

    Virgen de los Desamparados,
    madre de los que no tienen a nadie:
    acuérdate de los que hoy están solos de verdad.

    Y si me toca a mí quedarme solo alguna vez,
    ven tú.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Isaías 49,14-16

    14 Y entonces dijo Sión: El Señor me ha abandonado, y se ha olvidado de mí el Señor. 15 Pues qué, respondió el Señor, ¿puede la mujer olvidarse de su niño, sin que tenga compasión del hijo de sus entrañas? Pero aun cuando ella pudiese olvidarlo, yo nunca podré olvidarme de ti. 16 Mira cómo te llevo yo grabado en mis manos: tus muros los tengo siempre delante de mis ojos.
  3. Meditación del día 9

    Mañana es su día. El título aguanta cualquier época: siempre hay desamparados, y siempre hay quien puede acercarse.

    Sión dice lo que piensa todo desamparado: «El Señor me ha abandonado». Y Dios no discute con argumentos; usa una imagen. ¿Puede una madre olvidarse de su niño? Y añade que, aunque ella pudiera, él no. «Te llevo grabado en mis manos».

    Es la promesa más fuerte de esta novena, y también una advertencia: hay madres que olvidan, familias que abandonan, instituciones que fallan. Incluso la Iglesia ha desamparado a quienes debía cuidar, y los abusos cometidos contra niños y jóvenes en lugares que debían ser seguros son una herida que no se puede rezar por encima sin nombrarla. Que Dios no olvide no significa que todo lo demás esté bien.

    Mañana, en Valencia, la imagen sale de su basílica en el traslado y recorre unos metros entre una multitud que se la va pasando hasta la catedral. Lo que empezó como una cofradía para los que no tenían a nadie se ha convertido en la fiesta de toda una ciudad. Que esa multitud no olvide de dónde viene, y que tú tampoco lo olvides en la tuya.

  4. Petición

    Virgen de los Desamparados, gracias por estos nueve días.
    Que en esta ciudad nadie esté del todo solo.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen de los Desamparados,
    madre de los solos y de los olvidados:
    ruega por nosotros
    y hazme parte de tu manera de cuidar.
    Amén.

Con este día se cierra la novena.