Día 5 de 9
Quinto día — Por los que duermen en la calle
Oración de todos los días
Virgen de los Desamparados,
madre de los que no tienen a nadie:
acuérdate de los que hoy están solos de verdad.Y si me toca a mí quedarme solo alguna vez,
ven tú.
Amén.Lectura del día
19 Hubo cierto hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino finísimo: y tenía cada día espléndidos banquetes. 20 Al mismo tiempo vivía un mendigo, llamado Lázaro, el cual, cubierto de llagas, yacía a la puerta de éste, 21 deseando saciarse con las migajas que caían de la mesa del rico: mas nadie se las daba: y los perros venían y lamíanle las llagas. 22 Sucedió, pues, que murió dicho mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico, y fue sepultado en el infierno. 23 Y cuando estaba en los tormentos, levantando los ojos, vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro en su seno: 24 y exclamó, diciendo: Padre mío Abraham, compadécete de mí y envíame a Lázaro para que, mojando la punta de su dedo en agua, me refresque la lengua, pues me abraso en estas llamas. 25 Respondióle Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste bienes durante tu vida, y Lázaro, al contrario, males: y así, éste ahora es consolado, y tú atormentado:
Meditación del día 5
Desamparo con nombre y cara, en cada ciudad, a dos calles de la iglesia.
El rico de la parábola no tiene nombre; el mendigo sí: Lázaro. Es la única vez que Jesús pone nombre a un personaje de sus parábolas, y se lo da al pobre. Lo que condena al rico no es una crueldad especial. Es que tenía a Lázaro en su puerta, todos los días, y no lo veía.
Las personas que duermen en la calle están a la vista de todos y casi no las vemos. Las esquivamos en la acera, pasamos rápido junto a los cartones de la entrada del metro o del atrio de la iglesia. Detrás de cada una suele haber una cadena de pérdidas: un trabajo, una separación, una adicción, una enfermedad mental sin tratar, un desahucio, una migración que salió mal.
No siempre es fácil saber qué hacer. Dar dinero a veces sirve y a veces no. Pero hay cosas que siempre se pueden: saludar, preguntar el nombre, ofrecer un café caliente, saber a qué albergue o comedor se puede ir y decirlo. Lo que no se puede, si uno es cristiano, es seguir pasando como si no hubiera nadie.
Petición
Que no pase de largo delante del que duerme en la calle.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Virgen de los Desamparados,
madre de los solos y de los olvidados:
ruega por nosotros
y hazme parte de tu manera de cuidar.
Amén.
Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.