Día 3 de 9

Tercer día — Por los ancianos abandonados

  1. Oración de todos los días

    Virgen de los Desamparados,
    madre de los que no tienen a nadie:
    acuérdate de los que hoy están solos de verdad.

    Y si me toca a mí quedarme solo alguna vez,
    ven tú.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Eclesiástico 3,14-18

    14 Hijo, alivia la vejez de tu padre, y no le des pesadumbres en su vida; 15 y si llegase a volverse como un niño, compadécele y jamás le desprecies por tener tú más vigor que él; porque la beneficencia o caridad con el padre no quedará en olvido. 16 Por sobrellevar los defectos de la madre en su decrepitud recibirás tu recompensa. 17 Así la justicia será el fundamento de tu casa o edificio; y en el día de la tribulación habrá quien se acuerde de ti: y como en un día sereno se deshace el hielo, así se disolverán tus pecados. 18 ¡Oh, cuan infame es el que a su padre desampara! ¡Y cómo es maldito de Dios aquel que exaspera a su madre! ECLESIÁSTICO Mansedumbre y humildad
  3. Meditación del día 3

    Hay residencias donde nadie recibe visita. Es un desamparo silencioso y legal.

    El Eclesiástico, escrito hace más de dos mil años, ya conocía la escena: el padre que se vuelve como un niño, la madre que en su decrepitud tiene defectos que cuesta sobrellevar. Y pide compasión, no desprecio, aunque tú tengas más fuerzas. Termina con una frase dura sobre quien desampara a su padre.

    El abandono de los mayores rara vez es dramático. Casi nunca hay una puerta cerrada de golpe. Es una visita que se espacia, una llamada que se olvida, una residencia donde se paga puntualmente pero a la que no se va. En muchas residencias hay internos que no reciben a nadie durante meses. Es legal, nadie comete un delito, y es un desamparo enorme.

    También hay hijos que cuidan solos, sin ayuda de hermanos, hasta quedar rotos. Ese es otro abandono, el del cuidador. Hoy mira a tu familia con honradez: quién visita y quién no, quién carga y quién se desentiende. Y si puedes, pregunta en alguna residencia de tu barrio si alguien no recibe visitas. Una hora a la semana cambia la vida de una persona.

  4. Petición

    Que ningún viejo de mi familia se quede solo,
    y que yo visite a alguno que no sea mío.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen de los Desamparados,
    madre de los solos y de los olvidados:
    ruega por nosotros
    y hazme parte de tu manera de cuidar.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.