Día 4 de 9

Cuarto día — La romería

  1. Oración de todos los días

    Virgen de los Ángeles, Negrita de Cartago:
    tú volvías siempre a tu piedra,
    y nos enseñaste que Dios elige estar donde está la gente humilde.

    Quédate con nosotros, Madre.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Salmos 83,6-8

    6 Dichoso el hombre que en ti tiene su amparo; y que ha dispuesto en su corazón, 7 en este valle de lágrimas, los grados para subir hasta el lugar santo que destinó Dios para sí. 8 Porque le dará su bendición el Legislador: y caminarán de virtud en virtud; y el Dios de los dioses se dejará ver en Sión.
  3. Meditación del día 4

    Caminar a Cartago en agosto, bajo la lluvia. Poner el cuerpo es parte de la oración.

    El salmo llama dichoso al que pone su fuerza en Dios y prepara en su corazón el camino de subida, aun cuando pase por el valle de lágrimas. Es una oración de peregrinos: el camino es duro, pero se avanza de fuerza en fuerza hasta ver a Dios.

    Cada año, en la noche del 1 de agosto, cientos de miles de personas caminan desde San José y otros pueblos hasta la basílica de Cartago. Muchos van de rodillas los últimos metros. Van ancianos, familias con coches de bebé, jóvenes en grupo, gente que viene de la frontera. Llueve casi siempre.

    La romería pone el cuerpo en la oración, y eso es sano porque la fe no es solo una idea. Pero también hay que decirlo: Dios no exige que te destroces las rodillas ni que pongas en riesgo tu salud para escucharte. El sacrificio que vale es el que te hace mejor persona. Si este año no caminas, piensa qué esfuerzo concreto podrías ofrecer en lugar de los kilómetros.

  4. Petición

    Que mi fe me cueste algo
    y no sea solo cosa de la cabeza.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de Costa Rica:
    ruega por nosotros,
    por los enfermos de nuestras casas
    y por los que caminan hasta tu santuario.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.