Día 1 de 9

Primer día — Rescatar

  1. Oración de todos los días

    Virgen de la Merced,
    redentora de cautivos:
    suelta lo que me tiene atado.

    Acuérdate de los que están presos,
    de los que no pueden salir de donde están
    y de los que esperan en casa su vuelta.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 4,16-21

    16 Habiendo ido a Nazaret, donde se había criado, entró, según su costumbre, el día de sábado en la sinagoga, y se levantó para encargarse de la lectura. 17 Fuele dado el libro del profeta Isaías. Y en abriéndole, halló el lugar donde estaba escrito: 18 El Espíritu del Señor reposó sobre mí: por lo cual me ha consagrado con su unción divina, y me ha enviado a evangelizar a los pobres, a curar a los que tienen el corazón contrito, 19 a anunciar libertad a los cautivos y a los ciegos vista, a soltar a los que están oprimidos, a promulgar el año de las misericordias del Señor o del jubileo, y el día de la retribución. 20 Y arrollado el libro, entregóselo al ministro, y sentóse, Todos en la sinagoga tenían fijos en Él los ojos 21 Y comenzó diciendo: Hoy queda cumplida esta profecía, al oírme vosotros.
  3. Meditación del día 1

    La Merced no rezaba por los cautivos desde lejos: iba, pagaba y los traía. La caridad que cuesta dinero es la que libera.

    En la sinagoga de Nazaret, Jesús abre el libro de Isaías y lee su programa: anunciar la buena noticia a los pobres, la libertad a los cautivos, la vista a los ciegos, soltar a los oprimidos. Luego enrolla el libro y dice: hoy se cumple. No mañana, no en el cielo. Hoy.

    La orden de la Merced nació en Barcelona en el siglo XIII, con Pedro Nolasco, para tomarse esa frase al pie de la letra. En el Mediterráneo de entonces había miles de cristianos capturados por piratas o en la guerra, vendidos como esclavos en el norte de África. Los mercedarios recogían limosnas, viajaban hasta allí, negociaban y pagaban rescates. Era una caridad con contabilidad, con viajes peligrosos y con dinero contante.

    Compadecerse es fácil y no cuesta nada. Liberar cuesta. Hoy pregúntate si tu ayuda llega de verdad a alguien o se queda en sentir pena. A veces lo que libera a una persona es pagar una deuda, un abogado, una matrícula, un mes de alquiler.

  4. Petición

    Madre, hazme capaz de ayudar de verdad
    y no solo de compadecerme.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen de la Merced, redentora de cautivos:
    ruega por los presos y por sus familias,
    y líbranos de toda cadena.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.