Día 1 de 9

Primer día — La vela bendita

  1. Oración de todos los días

    Virgen de la Candelaria,
    que llevas la luz en la mano:
    enciende lo que en mí se ha apagado.

    Dame la luz que necesito para hoy,
    no para todo el camino:
    con ver el siguiente paso me basta.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 5,14-16

    14 Vosotros sois la luz del mundo. No se puede encubrir una ciudad edificada sobre un monte: 15 ni se enciende la luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelabro, a fin de que alumbre a todos los de la casa. 16 Brille así vuestra luz ante los hombres, de manera que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Sermón del Monte: Inviolabilidad de la ley
  3. Meditación del día 1

    Una vela bendecida en casa es un recuerdo material: alguien tiene que sostener la luz.

    Jesús no dice «procurad ser luz», dice «sois la luz del mundo». Y añade algo práctico: nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. La luz sirve si alumbra a los que están en la casa.

    Una vela bendita sobre la repisa puede quedarse en adorno o en amuleto. Lo que la convierte en signo es lo que se hace a su lado. En muchas casas de nuestros países se enciende cuando hay tormenta, cuando alguien está de viaje, cuando un hijo está enfermo. Ese gesto dice que en esa casa alguien vela por los demás.

    Hoy piensa en tu casa como en un lugar al que puede llegar otra gente: el vecino que vive solo, el compañero de tu hijo cuyos papás trabajan hasta tarde, la tía que nadie invita porque es complicada. Una casa con luz no es la que tiene la vela más grande, sino la que tiene la puerta un poco abierta. No hace falta hacer grandes cosas: una comida, un café, una llamada. La luz que solo alumbra a los de adentro termina siendo poca luz.

  4. Petición

    Que en mi casa haya una luz encendida para los demás,
    y no solo para nosotros.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen de la Candelaria,
    que presentaste a tu Hijo en el templo:
    ruega por nuestras familias
    y alumbra nuestros días oscuros.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.