Día 1 de 9
Primer día — La más antigua
Oración de todos los días
Virgen de la Altagracia,
madre protectora del pueblo dominicano:
ponte delante de nosotros.Cuida esta casa, este trabajo y esta isla.
Que no nos falte el pan
ni la decencia para ganarlo.
Amén.Lectura del día
6 ¿Qué ofreceré, pues, al Señor que sea digno de Él, a fin de aplacarle! ¿Doblaré la rodilla ante el Dios excelso? ¿Le ofreceré holocaustos y becerros de un año? 7 Pero ¿y acaso puede el Señor aplacarse por medio de millares de carneros, o con muchos millares de gordos machos de cabrío? ¿Le sacrificaré acaso por mi delito al hijo mío primogénito, o a alguno de mis hijos por el pecado que he cometido? 8 ¡Oh hombre!, responde el profeta, yo te mostraré lo que conviene hacer, y lo que el Señor pide de ti: que es el que obres con justicia, y que ames la misericordia, y que andes solícito en el servicio de tu Dios.
Meditación del día 1
Su cuadro estuvo en América antes que casi todo lo demás. La fe llegó aquí con lo bueno y lo terrible de aquella hora.
El profeta escucha a alguien que quiere quedar bien con Dios a lo grande: holocaustos, miles de carneros, ríos de aceite. La respuesta es corta y desarma: practicar la justicia, amar la misericordia, caminar humildemente con tu Dios. Ningún culto suple eso.
En la isla donde llegó el cuadro de la Altagracia se escuchó en 1511 uno de los sermones más valientes de la historia de América. Un dominico, fray Antonio de Montesinos, preguntó desde el púlpito de Santo Domingo a los encomenderos: «¿Estos no son hombres?». Hablaba de los taínos, que morían a millares por el trabajo forzado y las enfermedades. Aquello escandalizó a los colonos, pero era Miqueas en estado puro.
Querer a la Virgen no obliga a idealizar la colonia ni a borrarla. La fe llegó mezclada con la espada, y a la vez hubo frailes que se jugaron el puesto por defender a los indígenas. Pedir que se purifique lo injusto de nuestra historia es también preguntarse qué injusticias siguen vivas hoy, en el trato al que trabaja la tierra o a quien llega de fuera.
Petición
Madre, purifica lo que en nuestra historia fue injusto
y consérvanos lo que fue don.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Nuestra Señora de la Altagracia,
madre protectora del pueblo dominicano:
ruega por nosotros y guarda nuestra tierra.
Amén.
Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.