Día 1 de 9

Primer día — Tres niños

  1. Oración de todos los días

    Nuestra Señora de Fátima,
    que pediste el rosario por la paz:
    aquí lo traigo, aunque sea distraído.

    Por los que están en guerra hoy,
    por los que la hacen y por los que la sufren,
    Madre, ruega por nosotros.
    Amén.

  2. Lectura del día

    1 Corintios 1,26-29

    26 Considerad, si no, hermanos, quiénes son los que han sido llamados a la fe de entre vosotros, cómo no sois muchos los sabios, según la carne, ni muchos los poderosos, ni muchos los nobles, 27 sino que Dios ha escogido a los necios según el mundo, para confundir a los sabios, y Dios ha escogido a los flacos del mundo para confundir a los fuertes, 28 y a las cosas viles y despreciables del mundo y a aquellas que eran nada, para destruir las que son al parecer más grandes, 29 a fin de que ningún mortal se jacte ante su acatamiento.
  3. Meditación del día 1

    Lucía, Francisco y Jacinta cuidaban ovejas y no sabían leer. Dios sigue empezando por donde nadie mira.

    Pablo les recuerda a los de Corinto que entre ellos no había muchos sabios ni poderosos. Dios no buscó primero a la gente importante. Fátima repite ese patrón: en 1917 Lucía tenía diez años, Francisco nueve y Jacinta siete, y vivían de cuidar el rebaño de sus familias en una aldea pobre de Portugal.

    Lo primero que hicieron los adultos fue no creerles. Hubo regaños en casa, burlas en el pueblo y hasta un alcalde que los retuvo para que se desdijeran. Es bueno recordarlo, porque hoy Fátima es un santuario enorme y se olvida que empezó con tres niños a los que casi nadie hacía caso.

    Mira a tu alrededor con esa clave. A veces la persona más lúcida de tu familia es la que menos habla, y la verdad la dice un niño o un anciano al que nadie escucha. Ser sencillo no es ser simple: es no complicar lo que Dios pide, que suele ser claro, aunque cueste cumplirlo.

  4. Petición

    Madre, hazme sencillo para entender lo que pides,
    que casi siempre es sencillo.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Oh María, concebida sin pecado,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.

    Nuestra Señora del Rosario de Fátima,
    ruega por la paz del mundo
    y por la conversión de nuestros corazones.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.