Día 4 de 9

Cuarto día — Por los ganaderos y los pueblos que se vacían

  1. Oración de todos los días

    Santina de Covadonga,
    que vives en una cueva de la montaña:
    hazme sitio ahí, en lo hondo.

    Cuida a los que trabajan bajo tierra,
    a los que están lejos de casa
    y a los que en mi familia ya no pueden subir a verte.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Zacarías 8,3-8

    3 Mas esto dice el Señor de los ejércitos: Yo he vuelto a Sión, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén será llamada ciudad de la verdad, y el monte del Señor de los ejércitos, monte santo. 4 Esto dice el Señor de los ejércitos: Aún se verán ancianos y ancianas en las calles de Jerusalén, y muchas personas que por su edad avanzada irán con bastón en la mano; 5 y llenas estarán las calles de la ciudad de niños y niñas, que irán a jugar en sus plazas. 6 Esto dice el Señor de los ejércitos: Si lo que anuncio para aquel tiempo parece difícil a los que han quedado de este pueblo, ¿acaso será difícil para Mí, dice el Señor de los ejércitos? 7 Esto dice el Señor de los ejércitos: He aquí que Yo sacaré salvo al pueblo mío de las regiones del oriente y de las regiones del occidente. 8 Y lo volveré a traer para que habite en medio de Jerusalén; y ellos serán mi pueblo, y Yo seré su Dios en la verdad y en la justicia.
  3. Meditación del día 4

    Quedan pueblos con cuatro vecinos y una iglesia que abre una vez al mes.

    Zacarías anuncia una Jerusalén repoblada: ancianos y ancianas por las calles, con el bastón en la mano por sus muchos años, y las calles llenas de niños jugando. Es una imagen de bendición muy concreta: un pueblo vivo, con gente de todas las edades.

    En Asturias, como en tantas zonas rurales de España y de América, cada vez hay más pueblos con cuatro vecinos mayores, la escuela cerrada y la iglesia que abre una vez al mes cuando llega el cura de otros cinco pueblos. Los ganaderos que quedan cuidan las vacas casi solos, y sus hijos trabajan en la ciudad.

    No es solo un problema económico. Cuando un pueblo se vacía, se pierden también las fiestas, los saberes, la forma de cuidar el monte y de enterrar a los muertos. Quien se queda no es un perdedor que no supo irse. Si tienes un pueblo de origen, piensa qué puedes hacer por él: volver en las fiestas, mantener abierta la casa de los abuelos, comprar a los de allí.

  4. Petición

    Sostén a los que se quedan en los pueblos
    y no dejes morir esas casas.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Santina de Covadonga:
    ruega por nosotros,
    por los que trabajan en lo duro
    y por los que están lejos de su tierra.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.