Día 7 de 9

Séptimo día — Por los que perdieron la esperanza

  1. Oración de todos los días

    Virgen de Coromoto,
    madre de Venezuela:
    tú no te fuiste cuando te rechazaron.

    No te vayas ahora de este pueblo tuyo,
    ni de los que están dentro
    ni de los que tuvieron que irse.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lamentaciones 3,17-26

    17 Desterrada está de mi alma la paz; no sé ya lo que es felicidad. VAU. 18 Y dije yo: Ha desaparecido para mí todo término de mis males, y toda la esperanza que tenía en el Señor. Espera las misericordias del Señor ZAIN. 19 Acuérdate, Señor, de mi miseria y persecución, y del ajenjo de la hiél que me hacen beber. ZAIN. 20 De continuo tengo en la memoria estas cosas, y se repudre dentro de mí el alma mía. ZAIN. 21 Con todo, considerando estas cosas dentro de mi corazón, hallaré mi esperanza en el Señor. HET. 22 Es una misericordia del Señor el que nosotros no hayamos sido consumidos del todo, porque jamás han faltado sus piedades. HET. 23 Cada día las hay nuevas desde muy de mañana: grande es, ¡oh, Señor!, tu fidelidad. HET. 24 Mi herencia, dice el alma mía, es el Señor; por lo tanto, pondré en Él mi confianza. TET. 25 Bueno es el Señor para los que esperan en Él, para las almas que le buscan. TET. 26 Bueno es aguardar en silencio la salud que viene de Dios. TET.
  3. Meditación del día 7

    Años de crisis cansan más que un golpe. Lo que se gasta primero es la esperanza.

    El autor de las Lamentaciones escribe después de ver destruida su ciudad. No adorna nada: «desterrada está de mi alma la paz», ha desaparecido «toda la esperanza que tenía en el Señor». Es raro encontrar en la Biblia una confesión tan directa de desesperanza, y es bueno que esté ahí, porque da permiso para decir lo mismo.

    Pero en medio del poema hay un giro pequeño: «con todo, considerando estas cosas dentro de mi corazón, hallaré mi esperanza». No cambió la situación; cambió la mirada. Las misericordias de Dios, dice, son nuevas cada mañana. No se acumulan para un día grande; se reciben de una en una.

    Las crisis largas cansan de una forma especial. No es un golpe que se supera, es un desgaste que se nota en el cuerpo, en el humor, en las ganas. Si estás en ese punto, no te exijas optimismo. El texto termina con algo modesto: es bueno aguardar en silencio. A veces la esperanza es solo levantarse y hacer lo de hoy. Y si el cansancio se ha vuelto una tristeza que no se va, pide ayuda a un profesional: eso también es esperar.

  4. Petición

    Devuélvenos la esperanza,
    que es lo último que se debe perder.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela:
    ruega por tu pueblo, dentro y fuera de su tierra.
    Danos paz, pan y la alegría de volver a juntarnos.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.