Día 5 de 9

Quinto día — Las familias partidas

  1. Oración de todos los días

    Virgen de Coromoto,
    madre de Venezuela:
    tú no te fuiste cuando te rechazaron.

    No te vayas ahora de este pueblo tuyo,
    ni de los que están dentro
    ni de los que tuvieron que irse.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Génesis 45,1-5

    1 Ya no podía José contenerse más, en presencia como estaba de mucha gente: por lo que mandó que todos se retirasen, para que ningún extraño asistiese al mutuo reconocimiento. 2 Y luego prorrumpió en llanto a voz en grito, que oyeron los egipcios y toda la familia de Faraón. 3 En seguida dijo a sus hermanos: Yo soy José. ¿Y vive todavía mi padre? No podían sus hermanos responderle a causa de su grande terror y espanto. 4 Mas él, con semblante apacible: Llegaos a mí, les dijo; y habiéndose ellos acercado, añadió: Yo soy José vuestro hermano, a quien vendisteis para ser traído a Egipto. 5 No temáis, ni os desconsoléis por haberme vendido para estas regiones: porque por vuestro bien dispuso Dios que viniese yo antes que vosotros a Egipto.
  3. Meditación del día 5

    Casi cada familia tiene gente en tres países y una silla vacía en la mesa.

    José había sido vendido por sus hermanos y llevado a Egipto. Años después, cuando el hambre los obliga a bajar allí a buscar comida, se encuentran con él sin reconocerlo. La escena en que por fin se da a conocer es de las más humanas de la Biblia: manda salir a todos y llora tan fuerte que lo oyen los egipcios. Lo primero que pregunta es si su padre vive todavía.

    Las familias partidas por la migración conocen ese llanto. Lo viven en los aeropuertos, en las videollamadas que se cortan, en los cumpleaños celebrados con el teléfono apoyado en una taza. Hay abuelos que conocieron a sus nietos por pantalla y padres que se perdieron años enteros de sus hijos para poder mandarles dinero.

    La historia de José no esconde que hubo daño ni que la separación dolió. Pero muestra que el reencuentro es posible, incluso después de mucho tiempo. Reza hoy por un reencuentro concreto que esperes. Y mientras llega, cuida lo que se puede cuidar a distancia: llamar aunque no haya noticias, contar lo pequeño, no dejar que la distancia se vuelva silencio.

  4. Petición

    Madre, junta a las familias separadas
    y dales medios para volver a verse.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela:
    ruega por tu pueblo, dentro y fuera de su tierra.
    Danos paz, pan y la alegría de volver a juntarnos.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.