Día 4 de 9
Cuarto día — Por los que se quedaron
Oración de todos los días
Virgen de Coromoto,
madre de Venezuela:
tú no te fuiste cuando te rechazaron.No te vayas ahora de este pueblo tuyo,
ni de los que están dentro
ni de los que tuvieron que irse.
Amén.Lectura del día
6 Jeremías, pues, estando preso, dijo: El Señor me ha hablado, diciendo: 7 Mira que tu primo hermano por parte de padre, Hanameel, hijo de Sellum, ha de venir a decirte que le compres un campo que tiene en Anatot; pues que a ti te compete la compra por ser el pariente más cercano. 8 En efecto, según la palabra del Señor, Hanameel, hijo de mi tío paterno, vino a encontrarme en el patio de la cárcel, y me dijo: Cómprame el campo de trigo que tengo en Anatot, tierra de Benjamín; pues que a ti te toca por derecho de herencia el poseerle, por ser tú el pariente más cercano. Conocí que aquello venía del Señor; 9 y compré a Hanameel, hijo de mi tío paterno, aquel campo situado en Anatot, y le pesé la cantidad de dinero de diez y siete siclos de plata: 10 e hice una escritura de contrato, y la sellé o firmé en presencia de testigos, y pesé la plata en la balanza. 11 Y tomé la escritura de compra, firmada con sus estipulaciones y ratificaciones, y con los sellos por defuera. 12 Y di esta escritura de compra a Baruc, hijo de Neri, hijo de Maasías, en presencia de Hanameel, mi primo hermano, delante de los testigos citados en la escritura de compra y a vista de todos los judíos que estaban en el patio de la cárcel. 13 Y en presencia de ellos di orden a Baruc, y le dije: 14 Esto dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Toma estas escrituras, esta escritura de compra sellada, y esta otra escritura abierta, y mételas en una vasija de barro para que puedan conservarse mucho tiempo. 15 Porque esto dice el Señor JEREMÍAS de los ejércitos, el Dios de Israel: Todavía se han de poseer en esta tierra casas, y campos, y viñas.
Meditación del día 4
Quedarse también es una decisión difícil: sostener una casa, un hospital, una parroquia.
Jerusalén está sitiada, Jeremías está preso, y Dios le pide algo absurdo: que compre un campo. Él paga, firma la escritura ante testigos y la guarda en una vasija de barro para que dure. La razón la da al final: «todavía se han de poseer en esta tierra casas, y campos, y viñas».
Eso es lo que hacen los que se quedaron. El médico que sigue en un hospital sin insumos, la maestra que da clase por un sueldo que no alcanza para el mes, el párroco que mantiene abierto el comedor, la familia que no vende la casa aunque podría. No siempre se quedaron por heroísmo: a veces no pudieron irse, o tienen padres mayores, o decidieron que alguien tenía que estar. Ninguna de esas razones es menos digna.
A veces quienes se fueron juzgan a quienes se quedaron, y al revés. Esta novena no entra en esa pelea; pide fuerza para los dos lados. Y reconoce que sostener lo que hay, día tras día y en medio de la escasez, es como comprar un campo en una ciudad sitiada: un acto de fe en que habrá futuro.
Petición
Da fuerza a los que se quedaron a sostener lo que hay.
Que no les falte lo necesario.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela:
ruega por tu pueblo, dentro y fuera de su tierra.
Danos paz, pan y la alegría de volver a juntarnos.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.