Día 9 de 9

Noveno día — Víspera del 5 de agosto

  1. Oración de todos los días

    Virgen de Copacabana,
    madre de Bolivia:
    tú saliste de las manos tercas de un hombre
    al que nadie le tenía fe.

    Dame esa terquedad buena
    para seguir intentando lo que tengo que hacer.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 1,46-55

    46 Y María dijo: Mi alma glorifica al Señor: 47 y mi espíritu está transportado de gozo en el Dios, salvador mío. 48 Porque ha puesto los ojos en la bajeza de su esclava: por lo tanto, ya desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. 49 Porque ha hecho en mí cosas grandes aquel que es todo poderoso, cuyo nombre es santo: 50 y cuya misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen. 51 Hizo alarde del poder de su brazo: deshizo las miras del corazón de los soberbios. 52 Derribó del solio a los poderosos y ensalzó a los humildes. 53 Colmó de bienes a los hambrientos: y a los ricos los despidió sin nada. 54 Acordándose de su misericordia, acogió a Israel su siervo: 55 según la promesa que hizo a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia por los siglos de los siglos.
  3. Meditación del día 9

    Mañana es su día. Lo que queda es una talla hecha a golpes de insistencia, y una madre que no se fue del lago.

    El Magníficat es el canto de una mujer joven, pobre, de un pueblo sin importancia, que se atreve a decir que Dios derriba a los poderosos de sus tronos y levanta a los humildes. No es una oración dulce: es un anuncio de que las cosas se van a dar vuelta.

    La historia de Copacabana cabe en esa canción. Un indígena despreciado por los entendidos de su tiempo talla una Virgen que hoy es patrona de todo un país. Al santuario a orillas del Titicaca suben campesinos, choferes, mineros y migrantes que vuelven de lejos, y todos se ponen en la misma fila para verla.

    Mañana es su fiesta. Se terminan los nueve días, pero quedan algunas cosas: la terquedad de volver a intentar, el respeto por el oficio aprendido, la oración por los mineros y los migrantes, la mirada atenta a quién queda abajo. Si la Virgen se quedó junto al lago con los pobres, el que la quiere no puede irse muy lejos de ellos.

  4. Petición

    Virgen de Copacabana, gracias por estos nueve días.
    Quédate con nosotros.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Nuestra Señora de Copacabana, patrona de Bolivia:
    ruega por este pueblo tuyo,
    por los que trabajan la tierra y bajan a la mina,
    y por los que están lejos de casa.
    Amén.

Con este día se cierra la novena.