Día 7 de 9

Séptimo día — Fe indígena y fe española

  1. Oración de todos los días

    Virgen de Copacabana,
    madre de Bolivia:
    tú saliste de las manos tercas de un hombre
    al que nadie le tenía fe.

    Dame esa terquedad buena
    para seguir intentando lo que tengo que hacer.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hechos de los Apóstoles 2,5-11

    5 Había a la sazón en Jerusalén judíos piadosos y temerosos de Dios, de todas las naciones del mundo. 6 Divulgado, pues, este suceso, acudió una gran multitud de ellos, y quedaron atónitos al ver que cada uno oía hablar a los apóstoles en su propia lengua. 7 Así, pasmados todos, y maravillados, se decían unos a otros: ¿Por ventura, éstos que hablan, no son todos galileos?, 8 ¿pues cómo es que los oímos cada uno de nosotros hablar nuestra lengua nativa? 9 Partos, medos y elamitas, los moradores de Mesopotamia, de Judea, y de Capadocia, del Ponto, y del Asia, 10 los de Frigia, de Panfilia, y del Egipto, los de la Libia, confinante con Cirene, y los que han venido de Roma, 11 tanto judíos, como prosélitos, los cretenses y los árabes: los oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios.
  3. Meditación del día 7

    Esta devoción nació del encuentro, muchas veces violento, de dos mundos. Ella se quedó del lado de los pobres.

    En Pentecostés, cada uno escuchaba a los apóstoles hablar en su propia lengua. Partos, medos, cretenses, árabes: nadie tuvo que dejar de ser quien era para entender el Evangelio. Dios habló en el idioma de cada uno.

    La evangelización de América no siempre fue así. Llegó junto a la conquista, a la encomienda y al desprecio por las lenguas y los rostros indígenas. Hubo frailes que lo denunciaron y aprendieron aimara y quechua, y hubo muchos que miraron para otro lado o se beneficiaron. La historia de Tito Yupanqui tiene esas dos caras: un indígena del que se burlaron, y una imagen suya que terminó en el centro del santuario.

    Hoy en la misma Iglesia todavía hay quienes miran distinto al que habla con acento, al de apellido indígena, a la señora de pollera. La Virgen de Copacabana, con rasgos andinos y tallada por manos aimaras, deja claro de qué lado está. En esta comunidad nadie debería tener que esconder su lengua para sentarse en la primera banca.

  4. Petición

    Que en nuestra Iglesia nadie sea menos
    por su lengua o su apellido.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Nuestra Señora de Copacabana, patrona de Bolivia:
    ruega por este pueblo tuyo,
    por los que trabajan la tierra y bajan a la mina,
    y por los que están lejos de casa.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.