Día 9 de 9

Noveno día — Víspera del 9 de julio

  1. Oración de todos los días

    Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá,
    patrona de Colombia:
    tú te apareciste en un lienzo roto y gastado.

    Renueva lo que en mí está desteñido:
    la fe, el cariño, las ganas de trabajar.

    Madre mía, ruega por este país y por mi casa.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 2,1-5

    1 Tres días después se celebraron unas bodas en Cana de Galilea: donde se hallaba la madre de Jesús. 2 Fue también convidado a las bodas Jesús con sus discípulos. 3 Y como viniese a faltar el vino, SAN JUAN dijo a Jesús su madre: No tienen vino. 4 Respondióle Jesús: Mujer, ¿qué nos va a Mí y a ti?, aún no es llegada mi hora. 5 Dijo entonces su madre a los sirvientes: Haced lo que Él os dirá.
  3. Meditación del día 9

    Mañana es su fiesta. Lo que queda es una madre a la que se le puede hablar en el idioma de casa.

    En Caná la madre de Jesús se da cuenta de lo que falta antes que nadie: no tienen vino. No hace un discurso; lo dice. Y a los sirvientes les deja una sola instrucción: hagan lo que él les diga. Son las últimas palabras de María que recoge ese evangelio.

    Eso es lo que hace una madre en una fiesta familiar: ve que algo se acaba, que alguien está incómodo, que hay un problema que va a estallar, y busca cómo arreglarlo sin humillar a nadie. Así la ha sentido el pueblo colombiano durante siglos, como alguien que se fija en lo que falta en la casa.

    Mañana es la fiesta de la Virgen de Chiquinquirá. Lo que queda de estos nueve días no es un trámite cumplido, sino una relación: la de alguien a quien se le puede hablar en el idioma de casa, sin fórmulas, y que te remite siempre a su hijo. Hazle caso al consejo de Caná en algo concreto de esta semana.

  4. Petición

    Virgen de Chiquinquirá, gracias por estos nueve días.
    Cuida de mi familia y de este país.
    No nos sueltes.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá,
    patrona de Colombia:
    ruega por nosotros ahora y siempre.

    Que tu lienzo renovado nos recuerde
    que nada está tan roto que Dios no pueda rehacerlo.
    Amén.

Con este día se cierra la novena.