Día 3 de 9

Tercer día — Nuestra Señora del Rosario

  1. Oración de todos los días

    Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá,
    patrona de Colombia:
    tú te apareciste en un lienzo roto y gastado.

    Renueva lo que en mí está desteñido:
    la fe, el cariño, las ganas de trabajar.

    Madre mía, ruega por este país y por mi casa.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 2,16-19

    16 Vinieron, pues, a toda prisa: y hallaron a María v a José, y al Niño reclinado en un pesebre. 17 Y viéndole se certificaron de cuanto se les había dicho de este Niño. 18 Y todos los que supieron el suceso se maravillaron: igualmente de lo que los pastores les habían contado. 19 María conservaba todas estas cosas dentro de sí, ponderándolas en su corazón.
  3. Meditación del día 3

    Su título es del Rosario, la oración más sencilla y más repetida. Nada sofisticado: cuentas, repetición y años.

    Los pastores cuentan lo que vieron y todos se maravillan. María, en cambio, guarda las cosas y las va dando vueltas en su corazón. Así se describe en el evangelio la oración de la madre de Jesús: no muchas palabras, sino una memoria que se rumia despacio.

    El rosario nació de esa manera de rezar. Cada misterio es una escena de la vida de Jesús que se mira mientras los labios repiten el avemaría, como quien pasa una y otra vez por el mismo camino hasta conocerlo de memoria. La Virgen de Chiquinquirá lleva en la imagen el rosario, y ese es su título.

    A muchos el rosario les parece aburrido o mecánico, y a veces lo es. Pero la repetición tiene una ventaja: no exige estar inspirado. Se puede rezar en el bus, en la sala de espera, con el dolor de una noticia mala. No importa que te distraigas; importa volver. Hoy intenta un misterio, solo uno, pensando de verdad en la escena antes de empezar las cuentas.

  4. Petición

    Devuélveme el gusto por el rosario,
    aunque lo rece distraído.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá,
    patrona de Colombia:
    ruega por nosotros ahora y siempre.

    Que tu lienzo renovado nos recuerde
    que nada está tan roto que Dios no pueda rehacerlo.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.