Día 9 de 9

Noveno día — Víspera del 8 de diciembre

  1. Oración de todos los días

    Virgen de Caacupé, Virgencita azul,
    madre del Paraguay:
    aquí estoy con lo que traigo.

    Tú naciste de una promesa hecha en el miedo.
    Ayúdame a cumplir las mías
    y a no olvidar lo que prometí cuando tuve miedo.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 19,25-27

    25 Estaban al mismo tiempo junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. 26 Habiendo mirado, pues, Jesús a su madre y al discípulo que Él amaba, el cual estaba allí, dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. 27 Después dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel punto encargóse de ella el discípulo, y la tuvo consigo en su casa.
  3. Meditación del día 9

    Mañana es su día. Lo que queda de estos nueve días es una madre a la que se puede volver en cualquier apuro.

    Junto a la cruz, Jesús le confía su madre al discípulo y el discípulo a su madre. Y Juan añade que desde aquella hora se la llevó a su casa. La Virgen no se queda en un lugar lejano: entra en las casas, en la vida cotidiana de los que siguen a su hijo.

    Eso es lo que ha pasado en Paraguay con la Virgencita de Caacupé, nombrada en diminutivo como se nombra a alguien de la familia. Hay pocas casas paraguayas donde no haya una estampa, una imagen pequeña o una medalla. Se le habla en guaraní o en castellano, con las palabras de todos los días, en los apuros grandes y en los pequeños.

    Mañana es su fiesta y la basílica se llenará. Pero la devoción no se mide por la multitud de un día, sino por lo que sigue el resto del año: cumplir lo prometido, cuidar a los enfermos, no olvidar a los que se fueron, buscar la paz con los de casa. Llévatela contigo a tu casa, como hizo el discípulo, y vuelve a ella cuando haga falta.

  4. Petición

    Virgencita de Caacupé, gracias por estos nueve días.
    Cuida a mi familia y al Paraguay.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen de los Milagros de Caacupé,
    madre del pueblo paraguayo:
    ruega por nosotros ahora y siempre.
    Amén.

Con este día se cierra la novena.