Día 2 de 9
Segundo día — El que confió
Oración de todos los días
Jesús, María y José:
vuestra casa tampoco fue fácil.Bendecid la mía tal como está,
con lo que funciona y lo que llevamos años sin arreglar.
Enseñadnos a aguantarnos y a querernos.
Amén.Lectura del día
4 La caridad es sufrida, es dulce y bienhechora; la caridad no tiene envidia, no obra precipitada ni temerariamente, no se ensoberbece, 5 no es ambiciosa, no busca sus intereses, no se irrita, no piensa mal, 6 no se huelga de la injusticia, complácese, sí, en la verdad; 7 a todo se acomoda, cree todo el bien del prójimo, todo lo espera, y lo soporta todo.
Meditación del día 2
José creyó a María cuando la explicación era difícil de creer. Confiar es la base de una casa.
Pablo dice que el amor no piensa mal, cree todo el bien del prójimo, todo lo espera y todo lo soporta. No lo escribió para una boda, aunque se lea tanto en ellas; lo escribió para una comunidad dividida por celos y rivalidades. Por eso describe un amor que se pone a prueba en el roce diario.
José creyó a María cuando la explicación era difícil de aceptar. Según el evangelio, necesitó un sueño para dar ese paso, pero lo dio. Una familia sin confianza se convierte en un lugar de vigilancia: revisar el teléfono, interrogar a los hijos, sospechar de cada gasto, guardar rencores durante años.
Ahora bien, este pasaje no pide credulidad ante el engaño o la violencia. Creer el bien del otro no significa aguantar mentiras repetidas ni maltrato: eso no es amor, y nadie está obligado a soportarlo. Lo que pide es no partir de la sospecha. Piensa hoy en a quién de tu casa le debes un poco más de confianza, y en qué podrías hacer tú para merecer la de los demás.
Petición
Danos confianza mutua
y quítanos la costumbre de sospechar.
Amén.Oración final
Jesús, María y José,
os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, María y José,
asistidme en mi última agonía.
Jesús, María y José,
que descanse en paz con vosotros.
Amén.
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.