Día 6 de 9

Sexto día — El cáliz de la misa

  1. Oración de todos los días

    Preciosísima Sangre de Cristo,
    derramada por todos:

    acuérdate de los que hoy sangran,
    de los que mueren violentamente
    y de los que dan su vida por otros.
    Amén.

  2. Lectura del día

    1 Corintios 11,23-26

    23 Porque yo aprendí del Señor lo que también os tengo enseñado, y es que el Señor Jesús la noche misma en que había de ser traidoramente entregado, tomó el pan, 24 y dando gracias lo partió, y dijo: Tomad, y comed: éste es mi cuerpo, que por vosotros será entregado, haced esto en memoria mía. 25 Y de la misma manera el cáliz, después de haber cenado, diciendo: Este cáliz es el nuevo testamento con mi sangre; haced esto cuantas veces le bebiereis, en memoria mía. 26 Pues todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis este cáliz: anunciaréis la muerte del Señor hasta que venga.
  3. Meditación del día 6

    Lo que se ofrece cada día en el altar es esa misma entrega, no un recuerdo.

    Este es el relato más antiguo que tenemos de la Última Cena, escrito por Pablo antes que los evangelios. La noche en que iba a ser entregado, Jesús tomó el cáliz y dijo: este cáliz es la nueva alianza en mi sangre. Y Pablo añade: cada vez que coméis este pan y bebéis este cáliz, anunciáis la muerte del Señor hasta que vuelva.

    La fiesta de la Preciosa Sangre la extendió Pío IX a toda la Iglesia en 1849. Con la reforma del calendario de 1969 quedó unida a la del Corpus Christi, que desde entonces se llama del Cuerpo y la Sangre de Cristo. No se perdió nada: se recordó que el lugar de esta devoción es la misa.

    Muchos católicos vamos a misa por costumbre y salimos sin haber caído en la cuenta de lo que pasó. En el momento de la consagración, cuando el sacerdote eleva el cáliz, se hace presente esa misma entrega. No un recuerdo, no un teatro. La próxima vez que vayas, presta atención a ese momento. Y pregúntate si sales de misa dispuesto a entregar algo tú también.

  4. Petición

    Que participe en la misa sabiendo lo que se ofrece.
    Amén.

  5. Oración final

    Sangre de Cristo, embriágame.
    Agua del costado de Cristo, lávame.
    Pasión de Cristo, confórtame.

    Preciosísima Sangre de Cristo,
    derramada por nosotros:
    sálvanos y sana a los que hoy sangran.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.