Día 4 de 9

Cuarto día — Por los donantes de sangre

  1. Oración de todos los días

    Preciosísima Sangre de Cristo,
    derramada por todos:

    acuérdate de los que hoy sangran,
    de los que mueren violentamente
    y de los que dan su vida por otros.
    Amén.

  2. Lectura del día

    1 Juan 3,16-18

    16 En esto hemos conocido la caridad de Dios, en que dio el Señor su vida por nosotros; y así nosotros debemos estar prontos a dar la vida por la salvación de nuestros hermanos. 17 Quien tiene bienes de este mundo, y viendo a su hermano en necesidad, cierra las entrañas para no compadecerse de él, ¿cómo es posible que resida en él la caridad de Dios? 18 Hijitos míos, no amemos de palabra, y con la lengua, sino con obras y de veras:
  3. Meditación del día 4

    Dar sangre es la forma más literal y más anónima de salvar una vida.

    En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros; también nosotros debemos dar la vida por los hermanos. Y Juan baja enseguida a lo práctico: si alguien tiene bienes y ve a su hermano necesitado y le cierra el corazón, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? No amemos de palabra, sino con obras.

    Donar sangre es quizá la forma más literal de cumplir esto. Una bolsa de sangre puede ser la diferencia en un parto con hemorragia, un accidente de tráfico, una cirugía o un tratamiento contra el cáncer. Y casi nunca se sabe quién la recibe. Es un regalo completamente anónimo.

    En muchos hospitales de América Latina los bancos de sangre andan escasos y dependen de que la familia del paciente consiga donantes a última hora. Si estás sano y puedes, haz la prueba: busca el banco de sangre más cercano y averigua los requisitos. Si no puedes donar, anima a otros o lleva a alguien. No es una obra espectacular, pero pocas obras cumplen tan al pie de la letra lo que pide Juan.

  4. Petición

    Bendice a los que donan sangre,
    y que yo lo haga si puedo.
    Amén.

  5. Oración final

    Sangre de Cristo, embriágame.
    Agua del costado de Cristo, lávame.
    Pasión de Cristo, confórtame.

    Preciosísima Sangre de Cristo,
    derramada por nosotros:
    sálvanos y sana a los que hoy sangran.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.