Día 1 de 9
Primer día — Una vida entregada
Oración de todos los días
Preciosísima Sangre de Cristo,
derramada por todos:acuérdate de los que hoy sangran,
de los que mueren violentamente
y de los que dan su vida por otros.
Amén.Lectura del día
10 Si algún hombre de la casa de Israel y de los forasteros habitantes entre ellos comiere sangre, Yo fijaré sobre el tal mi rostro airado, y le exterminaré de la sociedad de su pueblo; 11 por cuanto la vida del animal está, o se sustenta, con la sangre, y os la he dado Yo para que con ella satisfagáis sobre el altar por vuestras almas, y la sangre sirva de expiación, o rescate, por el alma. 12 Por eso tengo dicho a los hijos de Israel: Ninguno de vosotros comerá sangre, ni tampoco los forasteros que moran entre vosotros.
Meditación del día 1
La sangre en la Biblia es la vida. Derramarla es entregar lo que se es.
El Levítico prohíbe comer sangre y da la razón: la vida de la carne está en la sangre. Para el antiguo Israel la sangre no era un líquido más, era la vida misma, y por eso pertenecía a Dios. Se derramaba sobre el altar como ofrenda para el perdón, nunca se usaba a la ligera.
Desde ahí se entiende de qué habla esta devoción. Cuando los cristianos hablan de la sangre de Cristo no se refieren a algo morboso ni a un culto al sufrimiento. Hablan de una vida entera entregada hasta el final. Lo que antes se ofrecía con animales en el templo, Jesús lo ofrece con su propia vida, y para siempre.
La pregunta que deja este primer día es incómoda: ¿qué haces tú con tu vida? No hace falta derramar sangre para entregarla. La entrega la madre que trabaja de noche para pagar el colegio, el enfermero que dobla turnos, el hijo que deja planes por cuidar a su padre. También se puede desperdiciar en cosas que no valen nada. Mira hoy en qué estás gastando tus días, y si eso que gastas sirve a alguien.
Petición
Que sepa dar algo de mi vida por otros.
Amén.Oración final
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.Preciosísima Sangre de Cristo,
derramada por nosotros:
sálvanos y sana a los que hoy sangran.
Amén.
Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.