Día 1 de 9

Primer día — El cuerpo también se salva

  1. Oración de todos los días

    Virgen de la Asunción,
    llevada al cielo en cuerpo y alma:
    recuérdame que mi cuerpo también importa.

    Cuida el mío, que ya me avisa;
    y dame esperanza de lo que no se ve.
    Amén.

  2. Lectura del día

    1 Corintios 6,13-20

    13 Las viandas son para el vientre, y el vientre para las viandas; mas Dios destruirá a aquél y a éstas; pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor: como el Señor para el cuerpo. 14 Pues así como Dios resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros por su virtud. 15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿He de abusar yo de los miembros de Cristo, para hacerlos miembros de una prostituta? No lo permita Dios. 16 ¿No sabéis que quien se junta con una prostituta se hace un cuerpo con ella? Porque serán los dos (dice la Escritura), una carne. 17 Al contrario, quien está unido con el Señor, es con Él un mismo espíritu. 18 Huid la fornicación. Cualquier otro pecado que cometa el hombre, está fuera del cuerpo; pero el que fornica, contra su cuerpo peca. 19 Por ventura, ¿no sabéis que vuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo, que habita en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y que ya no sois de vosotros, 20 puesto que fuisteis comprados a gran precio?. Glorificad a Dios, y llevadle en vuestro cuerpo. Matrimonio
  3. Meditación del día 1

    La fe cristiana no desprecia el cuerpo: espera su resurrección. Eso cambia cómo se trata al propio y al de los demás.

    Pablo escribe a una ciudad portuaria donde el cuerpo se compraba y se vendía. Les dice dos cosas que van juntas: que Dios resucitará nuestros cuerpos igual que resucitó a Jesús, y que por eso el cuerpo es templo del Espíritu y no se puede usar como cosa. Lo que espera un futuro no se trata como desechable.

    La Asunción lleva esa idea hasta el final: el cuerpo de María, el que gestó, amamantó, caminó y envejeció, está en la gloria. Eso tiene consecuencias muy terrenales. Para ti: no despreciar tu cuerpo, dormir, comer decentemente, ir al médico, no castigarlo por no parecerse al de las fotos. Y tampoco idolatrarlo, como si todo dependiera de la talla o de la cara. Para los demás: no usar el cuerpo de nadie, ni con las manos ni con la mirada ni con el dinero. La explotación sexual, el acoso en el trabajo y el desprecio por el cuerpo gordo, viejo o discapacitado van contra esta fiesta, aunque se celebre con procesión.

  4. Petición

    Enséñame a cuidar mi cuerpo sin idolatrarlo
    y a respetar el de los demás.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen Asunta al cielo,
    ruega por nosotros
    y alcánzanos la esperanza de la resurrección,
    cuerpo y alma, como tú.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.