Salmos 79

1 Para el fin: para aquellos que han de ser mudados. Testimonio de Asaf. Salmo.

2 Escucha, oh tú, pastor de Israel, tú que apacientas el pueblo de José, como ovejas. Tú que estás sentado sobre los querubines, manifiéstate

3 delante de Efraím, de Benjamín y de Manases. Ostenta tu poder, y ven a salvarnos.

4 ¡Oh Dios!, conviértenos a ti, y muéstranos favorable tu semblante: y seremos salvos.

5 Oh Señor, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo estarás enojado, sin escuchar la oración de tu siervo?

6 ¿Hasta cuándo nos has de alimentar con pan de lágrimas: y hasta cuándo nos darás a beber lágrimas con abundancia?

7 Nos haces ser el blanco de la contradicción de nuestros vecinos: y nuestros enemigos hacen mofa de nosotros.

8 ¡Oh Dios de los ejércitos!, conviértenos a ti, y muéstranos tu rostro, y seremos salvos.

9 De Egipto trasladaste acá tu viña: arrojaste las naciones, y la plantaste.

10 Fuiste delante de ella en el viaje, para irla guiando: hicístela arraigar y llenó la tierra.

11 Cubrió con su sombra los montes, y los altísimos cedros con sus sarmientos.

12 Hasta el mar extendió sus pámpanos, y hasta el río sus vastagos.

13 ¿Por qué has derribado su cerca, y dejas que la vendimien todos los pasajeros?

14 El jabalí del bosque la ha destruido, y se apacienta en ella esa fiera singular o solitaria

15 ¡Oh Dios de los ejércitos!, vuélvete hacia nosotros, mira desde el cielo, y atiende, y visita esta viña.

16 Renuévala, pues, que la plantó tu diestra, y en atención al hijo del hombre, a quien tu escogiste.

17 Ella ha sido entregada a las llanuras, y desarraigada: mas con un ceño de tu semblante perecerán todos sus enemigos

18 Tiende tu mano protectora sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo del hombre, a quien tú escogiste.

19 Entonces no nos apartaremos de ti: nos darás nueva vida, e invocaremos tu nombre.

20 ¡Oh Señor Dios de los ejércitos!, conviértenos a ti, y muéstranos tu rostro, y seremos salvos.

De qué trata este capítulo

Súplica comunitaria de Asaf (salmo 80 en la numeración hebrea) dirigida al pastor de Israel, sentado sobre los querubines, para que despierte su poder ante Efraín, Benjamín y Manasés (versículos 2 y 3). Un estribillo vertebra el poema en los versículos 4, 8 y 20: que Dios restaure a su pueblo y haga brillar su rostro para salvarlo.

La imagen central es la viña que Dios sacó de Egipto y plantó en Canaán, cuyas ramas llegaron hasta el mar y el río (versículos 9 a 12). Ahora su cerca está rota y el jabalí la devasta (versículos 13 y 14). El orante pide que Dios la visite y proteja al hombre de su diestra (versículos 15 a 18). Es un salmo muy rezado en Adviento.

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 9 celebraciones del año litúrgico: