Salmos 52
1 Para el fin:
2 con aire triste. salmo de inteligencia de David.
3 Dijo el insensato en su corazón: No hay Dios.
4 Estragáronse los hombres, y se han hecho abominables por sus maldades. No hay quien obre bien.
5 Echó Dios desde el cielo una mirada sobre los hijos de los hombres para ver si hay quien conozca o quien busque a Dios.
6 Pero todos se han descarriado: se han hecho igualmente inútiles: no hay quien obre bien, ni uno siquiera.
7 ¿No caerán pues, en la cuenta de que tay un Dios justiciero todos aquellos que comen la iniquidad, que devoran a mi pueblo como quien come un pedazo de pan? Ellos no han invocado a Dios:
8 Temblaron de miedo allí donde no había que temer. Porque Dios aniquila el poder de los que lisonjean a los hombres. Serán confundidos porque Dios los deshecho de sí,
9 ¡Oh! ¿Quién enviará a Sión al Salvador de Israel? Cuando Dios pondrá fin al cautiverio de su pueblo, se regocijará Jacob, saltará de gozo Israel.