Salmos 46

1 Para el fin: de los hijos de Coré, salmo

2 Naciones todas, dad palmadas de aplauso: gritad alegres a Dios con voces de júbilo.

3 Porque excelso es el Señor y terrible, Rey grande sobre toda la tierra.

4 Él nos sometió los pueblos, y puso a nuestros pies las naciones.

5 Eligiónos por herencia suya a nosotros, porción bella de Jacob, que tanto amó.

6 Ascendió Dios entre voces de júbilo; y el Señor al son de clarines.

7 Cantad, cantad salmos a nuestro Dios: cantad, cantad salmos a nuestro Rey.

8 Porque Dios es el Rey de toda la tierra: cantadle salmos sabiamente.

9 Dios ha de reinar sobre las naciones: está Dios sentado sobre su santo solio.

10 Los príncipes de los pueblos se reunirán con el Dios de Abraham; porque es el Dios protector de la tierra y en gran manera ha sido ensalzado.

De qué trata este capítulo

Todos los pueblos son invitados en el versículo 2 a batir palmas y aclamar a Dios, porque el Señor Altísimo es rey grande sobre toda la tierra (versículo 3). Es el salmo 47 de la numeración hebrea, y recuerda que Dios eligió a Israel como su herencia, la porción de Jacob a quien ama (versículos 4 y 5).

El versículo 6 es el que da fama al salmo: Dios sube entre aclamaciones, al son de trompetas. Por eso la Iglesia lo canta en la solemnidad de la Ascensión del Señor. Los versículos 7 y 8 repiten la invitación a cantar a Dios, rey de toda la tierra, y el final anuncia que los jefes de las naciones se unirán al pueblo del Dios de Abraham (versículos 9 y 10).

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 12 celebraciones del año litúrgico: