Salmos 23

1 Para el primer día de la semana: salmo de David.

2 Del Señor es la tierra y cuanto ella contiene: el mundo, y todos sus habitantes;

3 porque él la estableció superior a los mares, y la colocó más alta que los ríos.

4 ¿Quién subirá al monte del Señor? ¿O quién podrá estar en su santuario?

5 El que tiene puras las manos y limpio el corazón; el que no ha recibido en vano su alma, ni hecho juramentos engañosos a su prójimo.

6 Éste es el que obtendrá la bendición del Señor y la misericordia de Dios su salvador.

7 Tal es el linaje de los que le buscan, de los que anhelan por ver el rostro del Dios de Jacob.

8 Levantad, oh príncipes, vuestras puertas, y elevaos vosotras, oh puertas de la eternidad; y entrará el Rey de la gloria.

9 ¿Quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor fuerte y poderoso: el Señor poderoso en las batallas.

10 Levantad, oh príncipes, vuestras puertas, y elevaos vosotras, oh puertas de la eternidad; y entrará el Rey de la gloria.

11 ¿Quién es ese Rey de la gloria? El Señor de los ejércitos, ése es el Rey de la gloria.

De qué trata este capítulo

Himno litúrgico que probablemente acompañaba la entrada del arca en el templo; en la numeración hebrea es el salmo 24. Comienza proclamando en los versículos 2 y 3 que al Señor pertenecen la tierra y cuanto contiene, porque él la fundó sobre los mares.

En los versículos 4 a 7 se pregunta quién puede subir al monte del Señor, y la respuesta es: quien tiene manos inocentes y corazón puro y no jura en falso. La parte final, de los versículos 8 a 11, es un diálogo a coros en el que se pide a las puertas que se alcen para que entre el Rey de la gloria, el Señor fuerte y poderoso. La liturgia lo canta en la fiesta de la Presentación del Señor.

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 12 celebraciones del año litúrgico: