Salmos 19

1 Para el fin: salmo de David.

2 Óigate, oh rey, el Señor en el día de la tribulación: defiéndate el nombre del Dios de Jacob.

3 Envíete socorro desde el santuario, y sea tu firme apoyo desde Sión.

4 Tenga presentes todos tus sacrificios, y séale gratísimo tu holocausto.

5 Concédate lo que desea tu corazón, y cumpla todos tus designios.

6 Nosotros nos alegraremos por tu salud, y nos gloriaremos en el nombre de nuestro Dios.

7 Otorgue el Señor todas tus peticiones: Ahora veo que el Señor ha puesto en salvo a su ungido. Él le oirá desde el cielo, que es su santuario: en su poderosa diestra está la salvación.

8 Unos confían en sus carros armados, otros en sus caballos; mas nosotros invocaremos el nombre del Señor nuestro Dios.

9 Ellos se hallaron envueltos en los lazos, y cayeron; pero nosotros nos realzamos, y estamos llenos de vigor.

10 Oh Señor, salva al rey, y óyenos en el día en que te invocáremos.

De qué trata este capítulo

El pueblo ora aquí por su rey antes de una batalla (salmo 20 de la numeración hebrea). Los versículos 2 a 6 están formulados como deseos: que el Señor lo escuche en el día de la angustia, que el nombre del Dios de Jacob lo proteja, que le envíe ayuda desde Sión, acepte sus ofrendas y cumpla sus planes. El pueblo promete alegrarse por su victoria.

En el versículo 7 una voz expresa la certeza de que el Señor salva a su ungido. El versículo 8 contiene una frase muy recordada: unos confían en carros y otros en caballos, pero nosotros invocamos el nombre del Señor. Termina con la súplica de que Dios salve al rey y responda a quien lo invoca (versículo 10).

Este capítulo en la misa

Un pasaje de este capítulo se proclama en 1 celebración del año litúrgico: