Salmos 150
1 Alabad al Señor en su santuario; alabadle sentado en el firmamento o trono de su poder.
2 Alabadle por sus prodigios a favor nuestro; alabadle por su inmensa grandeza.
3 Alabadle al son de clarines; alabadle con el salterio y la cítara.
4 Alabadle con poderosos y armoniosos conciertos; alabadle con instrumentos músicos de cuerdas y de viento.
5 Alabadle con sonoros címbalos; alabadle con címbalos de júbilo.
6 Empléese todo espíritu en alabar a Dios. Aleluya.
De qué trata este capítulo
Último salmo del salterio, que funciona como doxología final de todo el libro. Es una sucesión de invitaciones a alabar a Dios: en su santuario y en el firmamento de su poder (versículo 1), por sus grandes obras y por su inmensa grandeza (versículo 2).
Los versículos 3 a 5 enumeran toda la orquesta del templo: trompetas, arpa y cítara, tambores y danzas, cuerdas y flautas, y címbalos sonoros y vibrantes. El versículo 6 cierra el libro de los Salmos con una invitación universal: que todo ser que respira alabe al Señor. Con este grito de aleluya termina una colección que comenzó con la bienaventuranza del justo y recorrió el lamento, la súplica y la acción de gracias.