Salmos 149
1 Cantad al Señor un cántico nuevo: resuenen sus loores en la reunión de los santos.
2 Alégrese Israel en el Señor que le crió, y regocíjense en su rey los hijos de Sión.
3 Celebren su excelso nombre con armoniosos conciertos; y publiquen sus alabanzas al son del pandero y salterio.
4 Porque el Señor ha mirado benignamente a su pueblo; y ha de exaltar a los humildes y salvarlos.
5 Gozaránse los santos en la gloria y regocijarse han en sus moradas.
6 Resonarán en sus bocas elogios sublimes de Dios, y vibrarán en sus manos espadas de dos filos,
7 para ejecutar la divina venganza en las naciones, y castigar a los pueblos impíos;
8 para aprisionar con grillos a sus reyes, y con esposas de hierro a sus magnates:
9 para ejecutar en ellos el juicio decretado; gloria es ésta que está reservada para todos sus santos. Aleluya.
De qué trata este capítulo
Himno que llama a cantar un cántico nuevo en la asamblea de los fieles (versículo 1). Israel se alegra en su Creador y los hijos de Sión en su Rey, y lo alaban con danzas, tambores y cítaras (versículos 2 y 3), porque el Señor ama a su pueblo y corona de victoria a los humildes (versículo 4).
La segunda parte tiene un tono guerrero: con alabanzas en la boca y espadas de dos filos en la mano, ejecutan el juicio sobre las naciones y encadenan a sus reyes (versículos 6 a 9). La lectura cristiana entiende esa espada en sentido espiritual, como la palabra de Dios de la que habla la carta a los Hebreos. La Iglesia lo reza en las Laudes del domingo de la primera semana.