Salmos 15

1 Inscripción de título: del mismo David

2 Sálvame, ¡oh Señor!, pues tengo puesta en ti toda mi esperanza.

3 Yo dije al Señor: Tú eres mi Dios, que no tienes necesidad de mis bienes.

4 Cumplido ha maravillosamente todos mis deseos, en los santos que moran en su tierra.

5 Multiplicaron los impíos sus miserias, o sus miserables deidades; en pos de las cuales corrían aceleradamente. No seré yo el que convoque sus sanguinarios conventículos; ni siquiera tomaré en boca tales nombres.

6 El Señor es la parte que me ha tocado en herencia, y la porción destinada para mí. Tú eres, \oh Señor!, el que me restituirás y conservarás mi heredad.

7 En delicioso sitio me cupo la suerte; hermosa es, a la verdad, la herencia que me ha tocado.

8 Alabaré, pues, al Señor, que me ha dado tal entendimiento; a lo cual aun durante la noche mi corazón me excitaba.

9 Yo contemplaba siempre al Señor delante de mí, como quien está a mi diestra para sostenerme.

10 Por eso se regocijó mi corazón, y prorrumpió en cánticos alegres mi lengua; y además, también mi carne descansará con la esperanza.

11 Porque yo sé que no has de abandonar tú, ¡oh Señor!, mi alma en el sepulcro; ni permitirás que tu santo experimente la corrupción.

12 Hicísteme conocer las sendas de la vida; me colmarás de gozo con la vista de tu rostro: en tu diestra se hallan delicias eternas.