Salmos 139

1 Para el -fin: salmo de David.

2 Líbrame, ¡oh Señor!, del hombre malvado, líbrame del hombre perverso.

3 Aquellos que maquinaban mil iniquidades en su interior, todo el día están armándome contiendas.

4 Aguzaron sus lenguas viperinas: veneno de áspides es lo que tienen debajo de ellas,

5 Defiéndeme, Señor, de las manos del pecador; y líbrame de los hombres inicuos, que intentan dar conmigo en tierra.

6 Un lazo oculto me armaron los soberbios; extendieron sus redes para sorprenderme; pusiéronme tropiezos junto al camino.

7 Mas yo dije al Señor: Tú eres mi Dios: escucha, ¡oh Señor!, la voz de mi humilde súplica.

8 ¡Señor! ¡Señor!, de cuya fortaleza depende mi salvación, tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día del combate.

9 No me entregues, Señor, contra mi deseo en manos del pecador. Maquinado han los impíos contra mí; no me desampares tú, no sea que triunfen.

10 El resultado principal de sus artificios o enredos, toda la malignidad de sus labios vendrá a descargar contra ellos mismos,

11 Caerán sobre ellos ascuas o rayos del cielo; tú los precipitarás en el fuego, y perecerán abrumados de desastres.

12 El hombre deslenguado no medrará en la tierra; el hombre injusto no espere sino un fin desdichado.

13 Yo sé de cierto que el Señor tomará a su cargo la causa del desvalido y la venganza de los pobres.

14 Y así los justos glorificarán eternamente tu santo nombre, y los hombres de probidad gozarán de la vista de tu divina cara.

De qué trata este capítulo

Súplica de David (salmo 140 en la numeración hebrea) para ser librado de hombres violentos y malvados (versículos 2 y 3). Sus lenguas son afiladas como las de la serpiente (versículo 4); san Pablo cita este versículo en Romanos 3. Los soberbios le han escondido trampas y redes al borde del camino (versículo 6).

Frente a ellos, el orante confiesa que el Señor es su Dios y su fuerza, (versículos 7 y 8). Pide que el mal que traman recaiga sobre ellos (versículos 10 y 11) y termina con una certeza: el Señor hará justicia al pobre y al desvalido, y los rectos habitarán en su presencia (versículos 13 y 14).