Salmos 137
1 Del mismo David.
2 Te alabaré, Señor, con todo mi corazón; porque oíste las peticiones de mi boca. En presencia de los ángeles te cantaré himnos;
3 te adoraré en tu santo templo, y tributaré alabanzas a tu nombre, por la misericordia y verdad de tus promesas, con que has engrandecido sobre todas las cosas tu nombre santo.
4 En cualquier día que te invocare, óyeme benigno; tú aumentarás la fortaleza de mi alma.
5 Alábente, ¡oh Señor!, todos los reyes de la tierra, ya que han oído todas las palabras de tu boca.
6 Y celebren las disposiciones del Señor; visto que la gloria del Señor es tan grande.
7 Porque siendo el Señor, como es, altísimo, pone los ojos en las criaturas humildes, y mira como lejos de sí a las altivas.
8 Si me hallare, ¡oh Señor!, en medio de la tribulación, tú me animarás, porque extendiste tu mano contra el furor de mis enemigos, y me salvó tu poderosa diestra.
9 El Señor tomará mi defensa. Eterna es, ¡oh Señor, tu misericordia; no deseches las obras de tus manos.