Salmos 126
1 Cántico gradual de Salomón.
2 Si el Señor no edifica la casa, en vano se fatigan los que la fabrican. Si el Señor no guarda la ciudad, inútilmente se desvela el que la guarda.
3 En vano será el levantaros antes de amanecer: levantaos después de haber descansado, y acudid al Señor los que coméis pan de lágrimas. Mientras concede Dios el sueño y reposo a sus amados,
4 he aquí que les viene del Señor la herencia, los hijos, las ganancias, y las crías de los ganados.
5 Como las flechas en manos de un hombre robusto, así los hijos de la juventud.
6 Dichoso aquel varón que con tales saetas llena su aljaba; no quedará confundido cuando hubiere de tratar con sus enemigos en las puertas o tribunales.
De qué trata este capítulo
Canto de las subidas atribuido a Salomón (salmo 127 en la numeración hebrea). Su enseñanza se resume en el célebre versículo 2: si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles, y si no guarda la ciudad, en vano vigila el centinela. De nada sirve madrugar y trasnochar comiendo el pan del sudor, porque Dios da el sustento a sus amigos mientras duermen (versículo 3).
La segunda parte presenta los hijos como herencia y regalo del Señor (versículo 4). Los hijos de la juventud son como flechas en la mano de un guerrero, y es dichoso quien llena con ellas su aljaba, porque no quedará avergonzado cuando tenga que litigar con sus adversarios a la puerta de la ciudad (versículos 5 y 6).