Salmos 115

1 Creí a Dios; por eso hablé confiado, aunque me vi reducido al mayor abatimiento.

2 Yo dije en mi transporte de ánimo: Todos los hombres son falaces.

3 Mas, ¿cómo podré corresponder al Señor por todas las mercedes que me ha hecho?

4 Tomaré el cáliz de la salud, e invocaré el nombre del Señor.

5 Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo su pueblo.

6 De gran precio es a los ojos del Señor la muerte de sus santos.

7 ¡Oh Señor!, siervo tuyo soy, siervo tuyo, e hijo de esclava tuya. Tú rompiste mis cadenas:

8 a ti ofreceré yo un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor.

9 Cumpliré mis votos al Señor a vista de todo su pueblo,

10 en los atrios de la casa del Señor, en medio de ti, ¡oh Jerusalén!

De qué trata este capítulo

Segunda parte del salmo 116 hebreo, separada en la Vulgata. El orante recuerda que mantuvo la fe incluso en la aflicción (versículo 1); san Pablo cita este «creí, por eso hablé» en 2 Corintios 4. A continuación se pregunta cómo pagar al Señor todo el bien recibido (versículo 3) y responde que alzará la copa de la salvación e invocará su nombre (versículo 4).

El versículo 6 afirma que Dios estima en mucho la muerte de sus fieles, por lo que se canta en fiestas de mártires. El salmista se reconoce siervo, hijo de la esclava del Señor, y promete alabarle en el templo de Jerusalén (versículos 7 a 10). Es el salmo responsorial de la Misa vespertina del Jueves Santo.

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 11 celebraciones del año litúrgico: