Salmos 114

1 Amé al Señor, seguro de que oiría la voz de mi oración.

2 Porque se dignó inclinar hacia mí sus oídos; y así le invocaré en todos los días de mi vida,

3 Cercáronme mortales angustias, me embistieron los horrores del infierno, o sepulcro. Me hallé en medio de la tribulación y del dolor;

4 e invoqué el nombre del Señor. Libra, ¡oh Señor!, el alma mía.

5 Misericordioso es el Señor y justo; compasivo es nuestro Dios.

6 El Señor guarda a los pequeñuelos; yo me humillé y él me sacó a paz y salvo.

7 Vuelve, ¡oh alma mía!, a tu sosiego; ya que el Señor te ha favorecido tanto.

8 Pues él ha librado de la muerte a mi alma, ha enjugado mis lágrimas y apartado mis pies del precipicio.

9 Acepto seré yo al Señor en la región de los vivos.

De qué trata este capítulo

Primera mitad del salmo 116 de la numeración hebrea, que la Vulgata divide en dos. Es la acción de gracias de alguien que estuvo a punto de morir. El orante ama al Señor porque inclinó su oído a su súplica (versículos 1 y 2). Le cercaban lazos de muerte y angustia, invocó el nombre del Señor y fue librado (versículos 3 y 4).

El versículo 6 afirma que el Señor guarda a los sencillos y salvó al que estaba abatido. Por eso el salmista invita a su alma a volver al reposo (versículo 7), pues Dios le ha librado de la muerte y ha secado sus lágrimas (versículo 8). Concluye prometiendo caminar en presencia del Señor en la tierra de los vivos (versículo 9).

Este capítulo en la misa

Un pasaje de este capítulo se proclama en 1 celebración del año litúrgico: