Salmos 107

1 Cántico y salmo del mismo David.

2 Dispuesto está mi corazón, oh Dios; mi corazón está dispuesto: cantaré y entonaré salmos en medio de mi gloria.

3 Despierta, pues, oh gloria, oh alma mía; apresuraos, oh salterio y cítara: yo me levantaré al rayar la aurora

4 y alabarte he, Señor, en medio de los pueblos, y te cantaré himnos entre las naciones.

5 Porque es más grande que los cielos tu misericordia, y más elevada que las nubes la verdad tuya.

6 Ensálzate, oh Dios, sobre los cielos, y ensalza sobre toda la tierra tu gloria, para que obtengan la libertad los que tú amas.

7 Sálvame con tu diestra y atiéndeme.

8 Dios habló desde su santuario: y así regocijarme he, y repartiré a Siquem, y mediré el valle de los tabernáculos.

9 Mío es Galaad, y mío es Manases, y Efraím es la fortaleza principal mía. Judá es mi rey.

10 Moab el vaso u objeto de mi esperanza: yo te conquistaré. Por Idumea extenderé mis plantas; se harán mis amigos, se me someterán los extranjeros.

11 ¿Quién me guiará a la ciudad fuerte? ¿Quién me conducirá hasta la Idumea?

12 ¿Quién sino tú, oh mi Dios, que nos habías desamparado? ¿No vendrás tú, oh Dios mío, a la cabeza de nuestros ejércitos?

13 Danos tu socorro en la tribulación; porque la salvación en vano se espera del hombre.

14 Con Dios haremos proezas, y él aniquilará a nuestros enemigos.