Salmos 104

1 Aleluya (1 Cr. 16, 8).

2 Alabad al Señor e invocad su nombre: predicad entre las naciones sus admirables obras.

3 Entonadle himnos al son de músicos instrumentos; referid todas sus maravillas.

4 Gloriaos en su santo nombre: alégrese el corazón de los que van en busca del Señor.

5 Buscad al Señor, y permaneced firmes, buscad incesantemente su rostro.

6 Acordaos de las maravillas que hizo, de sus prodigios y de, las sentencias que han salido de su boca,

7 oh vosotros, descendientes de Abraham, siervos suyos, hijos de Jacob, sus escogidos.

8 Él es el Señor Dios nuestro, cuyos juicios son conocidos en toda la tierra.

9 Nunca jamás ha puesto en olvido su alianza, aquella palabra que dijo para miles de generaciones,

10 la promesa hecha a Abraham y su juramento a Isaac:

11 juramento que confirmó a Jacob como una ley, y a Israel como un pacto sempiterno,

12 diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán, legítima de tu herencia.

13 Y esto, cuando Jacob y sus hijos eran en corto número, poquísimos y extranjeros en la misma tierra,

14 y pasaban a menudo de una nación a otra, y de un reino a otro pueblo.

15 No permitió que nadie los molestase; antes por amor de ellos castigó a los reyes.

16 Guardaos de tocar a mis ungidos: no maltratéis a mis profetas.

17 Hizo venir al hambre sobre la tierra, y destruyó todo sustento de pan.

18 Envió delante de los suyos a un varón, a José, vendido por esclavo.

19 Al cual afligieron, oprimiendo sus pies con grillos: un puñal atravesó su alma

20 hasta que se cumplió su vaticinio. Inflamóle la palabra del Señor.

21 El rey dio orden para que le soltaran: púsole en libertad este potentado de los pueblos.

22 Hízole dueño de su casa y gobernador de todos sus dominios;

23 para que comunicase su sabiduría a sus grandes, y enseñase la prudencia a sus ancianos.

24 Entonces entró Israel en Egipto y fue Jacob a vivir como peregrino en la tierra de Cam.

25 Y Dios multiplicó su pueblo sobremanera, e hízole más poderoso que sus enemigos.

26 Permitió que el corazón de éstos se mudara, de suerte que cobrasen ojeriza a su pueblo de Israel y urdiesen tramas contra sus siervos.

27 Mas envió a Moisés, siervo suyo, y a Aarón, a quien había elegido.

28 Dioles poderes para hacer milagros y obrar prodigios en la tierra de Cam.

29 Envió tinieblas y todo lo oscureció; no faltó ninguna de sus palabras.

30 Convirtió en sangre sus aguas, y mató los peces.

31 La tierra brotó ranas hasta en los gabinetes de los mismos reyes.

32 Dijo, y vinieron toda casta de moscas y de mosquitos por todos sus términos.

33 En lugar de agua hacíales llover en su tierra granizo y rayos de fuego abrasador.

34 Con lo que abrasó los viñedos e higuerales, y destrozó los árboles de su término.

35 Dijo, y vinieron enjambres innumerables de langosta y oruga;

36 y comiéronse toda la yerba de los prados, y cuantos frutos había en los campos.

37 Hirió de muerte a todos los primogénitos de aquella tierra, las primicias de su robustez.

38 Y sacó a Israel cargado de oro y plata: sin que hubiese un enfermo en todas sus tribus.

39 Alegróse el Egipto con la salida de ellos, por causa del gran temor que le causaban.

40 Extendió una nube que le sirviese de toldo, e hizo que de noche los alumbrase como fuego.

41 Pidieron de comer y envióles codornices; y sacióles con pan del cielo.

42 Hendió la peña y brotaron aguas: corrieron ríos en aquel secadal.

43 Porque tuvo presente su santa palabra, que diera a Abraham, siervo suyo.

44 Y así sacó a su pueblo lleno de gozo, y a sus escogidos colmados de júbilo.

45 Y dioles el país de los gentiles, e hízoles disfrutar de las labores de los pueblos:

46 a fin de que guardasen sus mandamientos, y observasen su ley.