Salmos 10

1 Quebranta el brazo del pecador, y del maligno, y entonces se buscará el fruto de su pecado, y no se hallará nada.

2 Reinará el Señor eternamente y por los siglos de los siglos; vosotras, ¡oh naciones impías!, seréis extirpadas de su tierra.

3 Atendiste, ¡oh Señor!, al deseo de los pobres; prestaste benignos oídos a la rectitud de su corazón;

4 para hacer justicia al huérfano y al oprimido; a fin de que cese ya el hombre de gloriarse de su poder sobre la tierra. Salmo 10 (11) In Domino confido... Confianza

5 de un combatido

6 Para el fin: salmo de David

7 En el Señor tengo puesta mi confianza: ¿Cómo, pues, decís a mi alma: Retírate prontamente al monte, como un ave que huye?

8 Mira que los pecadores han entesado el arco, y tienen preparadas saetas dentro de sus aljabas, para asaetear a escondidas a los que son de corazón recto.

9 Porque aquello que tú hiciste de bueno, lo

10 han reducido a nada; mas el justo, ¿qué es

11 lo que ha hecho de malo?

12 Pero el Señor está en su santo templo: el Señor tiene su trono en el cielo. Sus ojos están mirando al pobre: sus párpados están examinando a los hijos de los hombres,

13 El Señor toma residencia al justo y al impío; y así el que ama la maldad odia su propia alma.

14 Lloverá lazos de desastres sobre los pecadores: el fuego y azufre y el viento tempestuoso son el cáliz o bebida que les tocará.

15 Porque el Señor es justo, y ama la justicia: está siempre su rostro mirando la rectitud.