Eclesiástico 32

1 ¿Te han hecho director del convite? No te engrías: pórtate entre ellos como uno de tantos. Significado El que disponía las cosas del convite, y señalaba los asientos a los convidados, etc., era llamado por los griegos «symposiarca», como quien dice, «rey o gobernador del convite», y era cargo de mucho honor

2 Cuida bien de todos, y después que habrás satisfecho plenamente tu oficio, siéntate a la mesa,

3 a fin de que ellos te causen alegría, y en premio recibas la corona de flores como ornamento de distinción, y obtengas el honor de la porción que ellos separan para ti. Significado Viéndolos contentos — Era costumbre, acabado el convite, colocar en su cabeza una corona de flores, y todos los convidados le ofrecían algún regalo

4 Tú, el más anciano en edad, a quien toca hablar el primero,

5 habla sabia y prudentemente; mas no estorbes con largos discursos el oír la armonía de los instrumentos músicos.

6 Donde no hay quien escuche, no eches palabras al viento, ni quieras fuera de sazón ostentar tu saber.

7 Un concierto de música en un convite espléndido es como un rubí o precioso carbunclo engastado en oro;

8 como esmeralda engastada en un anillo de oro, así es la melodía de los cantares con el beber alegre y moderado.

9 Escucha en silencio, y con tu modestia te conciliarás el amor de todos.

10 Tú, ¡oh joven!, habla si es necesario, a duras penas, en lo que a ti te toque.

11 Preguntado una y otra vez, reduce a pocas palabras tu respuesta.

12 En muchas cosas haz del ignorante, y escucha, ya callando, ya también preguntando algunas veces.

13 En medio de los magnates no seas presumido, y donde hay ancianos no hables tú mucho.

14 El granizo o trueno es precedido del relámpago, así la vergüenza y estimación, y por tu modestia serás bien visto de todos.

15 En llegando la hora de levantarte de la mesa, no te entretengas, vete el primero a tu casa, y allí diviértete, y allí juega,

16 y haz lo que te pluguiere, con tal que sea sin pecar, ni decir palabras insolentes,

17 y después de todo eso bendice al Señor, que te crió y que te colma de todos sus bienes. Observancia de la Ley

18 El que teme al Señor abrazará sus saludables documentos; y los que, solícitos, madrugaren en busca de Él lograrán su bendición.

19 Quien ama la Ley, se enriquecerá con los frutos de ella; mas el que obra con hipocresía tomará de la Ley ocasión de ruina,

20 Los que temen al Señor sabrán discernir lo que es justo, y sus buenas obras brillarán como una antorcha.

21 Huye de la reprensión del hombre ECLESIÁSTICO pecador, y halla ejemplos en que apoyar sus antojos.

22 El varón prudente cuida de reflexionar bien lo que ha de hacer; pero el que no lo es y el soberbio nunca temen nada,

23 aun después de haber obrado por sí, sin consejo; no obstante, sus mismas empresas los condenarán.

24 Tú, hijo mío, no hagas cosa alguna sin consejo, y no tendrás que arrepentirte después de hecha.

25 No vayas por camino malo, y no tropezarás en las piedras: ni te arriesgues a ir por senda escabrosa, para que no expongas a caídas tu alma.

26 Cautélate aún de tus propios hijos, y guárdate de tus criados.

27 En todas tus acciones sigue el dictamen fiel de tu conciencia, pues en eso consiste la observancia de los mandamientos.

28 Quien es fiel a Dios atiende a sus preceptos, y el que confía en Él no padecerá menoscabo alguno.

Toca ✦ junto a un versículo para leer su significado (notas de la edición de Torres Amat).