Amén
La palabra con que el creyente hace suyo lo que Dios dice: así es, y así sea.
Firmeza
La raíz hebrea de «amén» es la de lo firme, lo que sostiene, aquello sobre lo que uno puede apoyarse sin que ceda. De la misma raíz viene la palabra fe. Decir amén es reconocer que algo es sólido y apoyarse en ello.
La respuesta del pueblo
En el Antiguo Testamento el amén es coral: el pueblo lo pronuncia al oír la ley o la bendición, y con esa palabra se hace responsable de lo escuchado. No es un aplauso, es una firma.
Jesús, el Amén
Jesús hace algo nuevo: en vez de responder amén al final, lo pone al principio de sus propias frases, con una autoridad que no se apoya en nadie más. El Apocalipsis llega a llamarle «el Amén», porque en él las promesas de Dios no quedan pendientes.
Lecturas
- Deuteronomio 27,15Maldito sea el hombre que hace imagen, o ídolo de talla, o de fundición, obra de mano de artífices, abominada del Señor, y la coloca en lugar oculto; y todo el pueblo responderá, diciendo: Amén.
- Nehemías 8,6Entonces Esdras bendijo al Señor, Dios grande, con una oración que hizo; y todo el pueblo, alzando sus manos, respondió: ¡Así sea! ¡Así sea! Y se arrodillaron todos, y postrados rostros por tierra, adoraron a Dios.
- 2 Corintios 1,20Pues todas cuantas promesas hay de Dios, tienen en este sí su verdad, y también por Él mismo todo tiene su inefable cumplimiento para honra y gloria de Dios, lo cual hace también la gloria de nuestro ministerio.
- Apocalipsis 3,14En fin, al ángel de la iglesia de Laodicea, escribirás: Esto dice la misma verdad, el testigo fiel, y verdadero, el principio de las criaturas de Dios.
Véase también
Texto original de misadehoy.org. Las citas remiten a la Biblia de Torres Amat (dominio público).