
Lea fue una noble romana del siglo IV de la que solo sabemos lo que cuenta san Jerónimo en una carta dirigida a su amiga Marcela, escrita poco después de la muerte de Lea, en el año 384. Pertenecía al círculo de mujeres de la aristocracia de Roma que, en aquellos años, se reunían en torno a Marcela en el Aventino para estudiar las Escrituras y llevar una vida de oración y austeridad, y a las que Jerónimo acompañaba espiritualmente.
Según Jerónimo, Lea quedó viuda y renunció a la vida acomodada que le correspondía por su posición. Se dedicó a una existencia de penitencia y humildad, y llegó a dirigir una comunidad de mujeres consagradas, a las que guiaba más con el ejemplo que con palabras. Jerónimo destaca que pasaba noches enteras en oración, vestía pobremente y que, habiendo sido señora de muchos servidores, se comportaba como la servidora de todas.
En la misma carta Jerónimo contrapone su muerte serena con la de un alto magistrado pagano fallecido por las mismas fechas, para mostrar que la verdadera grandeza no está en los honores del mundo. Ese breve elogio es todo lo que se conserva de ella, pero bastó para que la Iglesia la recordara. El Martirologio Romano la conmemora el 22 de marzo.
Oración
Oremos
Tú, Señor, que concediste a Santa Lea el don de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también a nosotros, por intercesión de esta santa, la gracia de que, viviendo fielmente nuestra vocación, tendamos hacia la perfección que nos propones en la persona de tu Hijo. Que vive y reina contigo.
Calendario de Fiestas Marianas: Nuestra Señora de Citeaux, Francia (1098), construida por San Roberto
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.