
María Guyart nació en Tours, Francia, el 28 de octubre de 1599, en una familia de artesanos. Aunque desde joven se sentía llamada a la vida religiosa, sus padres la casaron en 1617 con Claudio Martin, un fabricante de sedas. Al cabo de dos años quedó viuda, con un hijo pequeño del mismo nombre y un negocio arruinado. Durante unos años trabajó en la empresa de transportes de su cuñado, donde demostró una gran capacidad práctica, mientras vivía una intensa experiencia mística centrada en la Trinidad y en el Verbo encarnado.
En 1631, cuando su hijo tenía unos doce años, ingresó en las ursulinas de Tours con el nombre de María de la Encarnación. Fue una decisión dolorosa para ambos; el hijo acabaría siendo monje benedictino y publicaría más tarde los escritos de su madre. En 1639 partió hacia Nueva Francia, en el actual Canadá, junto con otras religiosas y una bienhechora, y fundó en Quebec el primer monasterio de ursulinas de América del Norte, dedicado a la educación de niñas francesas e indígenas. Aprendió lenguas de los pueblos nativos, como el algonquino y el hurón, y redactó en ellas catecismos y diccionarios.
Murió en Quebec el 30 de abril de 1672. Su abundante correspondencia es una fuente valiosa para la historia de Canadá. Fue beatificada en 1980 y canonizada por el papa Francisco en 2014. Se la considera una de las madres de la Iglesia canadiense.
Oración
Un amor casto y puro
calladamente:
más grande que la vida
y que la muerte.
Dulce su casa,
y su marido en ella
se contemplaba.
Era su amor de madre
como una rosa:
pétalos de fragancia
y espinas rojas.
Y era su seno
un arrullo de lirios
y de silencios.
Olor a roja viña
y a tierra hogaza:
y su mano prudente
acariciaba.
Sus dedos limpios
iban tejiendo lana
para sus hijos.
Y Dios desde su cielo
se sonreía,
por la casta frescura
de fuente limpia.
Amor callado
que vestía al Cordero
de rojo y blanco. Amén
Oremos
Concédenos, Señor, un conocimiento profundo y un amor infinito a tu santo nombre, semejantes a los que diste a Santa María de la Encarnación Guyart, para que así, sirviéndote con sinceridad y lealtad, a ejemplo suyo también nosotros te agrademos con nuestra fe y con nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Calendario de Fiestas Marianas: Nuestra Señora del África, Argel (1876)
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.