
Sotero fue obispo de Roma en la segunda mitad del siglo II, aproximadamente entre los años 166 y 175, como sucesor del papa Aniceto. Según la tradición antigua era originario de Fondi, en la región de Campania, en el sur de Italia. De su pontificado se conocen pocos datos seguros.
El testimonio más valioso sobre él procede de una carta de Dionisio, obispo de Corinto, conservada por el historiador Eusebio de Cesarea. En ella Dionisio agradece a la Iglesia de Roma y a su obispo Sotero la ayuda económica que enviaban a las comunidades necesitadas y a los cristianos condenados a trabajos forzados en las minas, y elogia las palabras de consuelo que Sotero dirigía a los fieles de otras Iglesias. Ese gesto muestra la costumbre, ya establecida entonces, de que la comunidad romana sostuviera a otras comunidades. Su tiempo estuvo marcado también por la difusión del montanismo, un movimiento rigorista que la Iglesia terminó por rechazar.
La tradición lo venera como mártir, aunque no se conserva ningún relato fiable de su muerte. Su memoria recuerda una época en la que la Iglesia de Roma se iba consolidando como punto de referencia y de comunión para las demás Iglesias.
Oración
Oremos
Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que San Sotero, Papa, presidiera a todo tu pueblo y lo iluminara con su ejemplo y sus palabras, por su intercesión protege a los pastores de la Iglesia y a sus rebaños y hazlos progresar por el camino de la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Calendario de Fiestas Marianas: Nuestra Señora de Betharram, Francia (1503).
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.