
Sofonías es uno de los doce profetas menores del Antiguo Testamento, y su libro, de solo tres capítulos, es la fuente de todo lo que se sabe de él. El texto ofrece una genealogía de cuatro generaciones, caso único entre los profetas, que remonta a un tal Ezequías, en quien algunos han querido ver al rey de Judá de ese nombre, aunque no hay certeza. Profetizó en Jerusalén en tiempos del rey Josías, que reinó aproximadamente entre el 640 y el 609 antes de Cristo, probablemente antes de la gran reforma religiosa que impulsó ese rey.
Su mensaje denuncia la idolatría, el culto a divinidades extranjeras, la corrupción de los jefes y la indiferencia de quienes pensaban que Dios no intervenía en la historia. Anuncia el «día del Señor» como un día de juicio y de ira, imagen que inspiró siglos después el himno latino «Dies irae». Pero el libro termina con un horizonte de esperanza: Dios dejará en medio de su pueblo un resto humilde y pobre que confiará en él, y se alegrará de Jerusalén como un esposo.
Esa figura de los pobres de Dios, los «anawim», es uno de sus aportes más importantes a la espiritualidad bíblica. La invitación final de su libro, «alégrate, hija de Sion», resuena en el relato de la anunciación a María en el Evangelio de Lucas. La Iglesia lo recuerda en el Martirologio el 3 de diciembre, en el tiempo de Adviento.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.