Nancto fue un monje y abad del siglo VI que llegó a la Península Ibérica desde el norte de África en tiempos del rey visigodo Leovigildo, que reinó entre los años 568 y 586. Se estableció en la provincia de Lusitania, en la región de Mérida, una de las ciudades cristianas más importantes de la Hispania de entonces, donde se veneraba con fervor a la mártir santa Eulalia.
Lo que se sabe de él procede de las Vidas de los Santos Padres de Mérida, una obra del siglo VII que recoge la historia de los obispos y monjes de esa ciudad. Allí se le presenta como un hombre de oración, muy amante del silencio y de la soledad, que buscaba apartarse del trato con el mundo. Con el tiempo se retiró a un lugar despoblado con unos pocos compañeros, y su vida austera le dio fama de santidad en toda la comarca.
Su llegada formó parte de un movimiento más amplio: en el siglo VI varios monjes africanos pasaron a Hispania huyendo de las dificultades que vivía la Iglesia en el norte de África, y contribuyeron a impulsar la vida monástica visigoda. San Nancto es recordado como uno de esos testigos de la tradición monástica antigua que florecieron en la Mérida visigoda.
Oración
Oremos
Tú, Señor, que nos has dado un modelo de perfección evangélica en la vida ejemplar de San Nancto, abad, concédenos, en medio de los acontecimientos de este mundo, que sepamos adherirnos, con todo nuestro corazón, a los bienes de tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Calendario de Fiestas Marianas: Nuestra Señora Reina de los Apóstoles.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.