San Eustasio fue uno de los primeros obispos de Nápoles, en el sur de Italia, a finales del siglo II o comienzos del III. Las listas episcopales de la ciudad lo sitúan como sucesor de san Agripino, en una época en la que la comunidad cristiana napolitana era todavía pequeña y vivía bajo la amenaza intermitente de las persecuciones del Imperio romano.
No se conservan noticias sobre su vida ni sobre su gobierno pastoral. Lo que sabemos de él se refiere sobre todo al culto que le tributó la Iglesia de Nápoles a lo largo de los siglos: una antigua lápida de mármol señalaba su sepulcro como el del «confesor» Eustasio, sus reliquias fueron colocadas en una urna de plata en el siglo XVI y su nombre fue incluido en el calendario propio de la archidiócesis en el siglo XVII.
Sus restos se veneran en la catedral de Nápoles, junto con los de otros obispos de los primeros siglos de la ciudad. Su culto fue confirmado oficialmente por la Santa Sede en 1884. San Eustasio forma parte del grupo de obispos antiguos que la Iglesia napolitana recuerda como sus fundadores en la fe.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.